Tu piel en la memoria (2008)

Co-edición
Universitat de les Illes Balears y
Obra Social – Sa Nostra, Caixa de Balears
(Col – lecció Poesia de Paper N° 142)
ISBN: 978-84-8384-048-1
Diseño: Jaume Falconer
Palma de Mallorca, Islas Baleares, España, 2008.
40 pp.
Tu piel en la memoria: p. 17
Anhelo que se pierde…: p. 29

 

 

 

Descargar libro completo


Tu piel en la memoria.

La sombra se disuelve en tu recuerdo
eres un vendaval sin nombre
desde el instante en que el adiós
desgaja sin misericordia el horizonte.
Los colores se diluyen en mis manos
el tiempo sabe de ausencias y demoras
hasta que el sol abriga sinsabores
y el cielo perfila mosaicos de lluvias y promesas.
No tu adiós me da el contorno del futuro
sino el preciso sabor de tus instantes
que se tornan augurios cuando el aire funde
los tonos de la vida y de la historia.
Nada hay detrás de ti sino tu esencia
el dulce néctar de tu lozanía
una cierta palidez del tiempo que se pierde
y el gozo de vivir un silabario nuevo sin pecado.
Cuando te has ido, sólo me queda la memoria;
repaso entonces tu desnuda piel que añoro
o me adentro en los espacios que toco sin mirarte
y que son sueños de tesoros sin destino.
Me gusta que hagas falta
porque es la indubitable certeza
de que habré de encontrarte de nuevo
en cualquier lugar del mundo.
Estarás ausente, con tu piel sedienta,
tus labios de ansia y tu sonrisa de colores
deshaciendo cuentas, calendarios
y construyendo tu asombro sin demora.
Yo aguardaré tu arribo sin programa
cualquier día y a cualquier hora,
sin precisar lugar, vestido, ni sábanas de abrigo;
sólo el gozo de una sorpresa que se anuncia.
Un día aparecerás entre la niebla,
al despuntar el alba en media madrugada
o cuando el último viento de la tarde sople
y sin palabras sabré que marcarás la historia.

Anhelo que se pierde en el viento de la tarde

De nada sirve repetir tu nombre,
recordar noches de luna y horas sin recato,
que el corazón revierta su existencia loca
o que la breve flama de tu luz me alumbre.
El juego entre las sábanas dormidas,
el aliento impecable de tu tiempo
y mi tacto sobre tu piel dormida
siguen siendo un presente que no cesa.
De qué sirve dejar que el fuego del amor se encienda,
que deje entreabierta la puerta de mi casa
y acomode la copa y decante el vino
si no estás aquí y no te alcanzo.

Trackback URL

Los comentarios están cerrados.