Mérida, Venezuela (2000)

Lectura de poesía
Instituto de Investigaciones Literarias
Universidad de Los Andes
Mérida, Edo. Mérida, Venezuela
Lunes 7 de febrero de 2000

Presentación

Jesús Serra Pérez

Les comunico, en nombre del Instituto de Investigaciones Literarias «Gonzalo Picón Febres», que estamos absolutamente jubilosos esta tarde por la presencie entre nosotros del poeta mexicano Roberto Arizmendi.

Le advierto al poeta Arizmendi que este grupo que está acá puede ser muy pequeño en cantidad, pero todos son lectores acuciosos y le tienen aprecio y reverencia a lo poético.

Creo decirles con toda sinceridad que constituye un momento sumamente grato, un momento que yo diría de casi iluminación, tener la presencia de un poeta de la calidad de Roberto Arizmendi, quien nos muestra una obra bastante amplia y voluminosa en cuanto a la experiencia y en cuanto a su consistencia como creador poético.

Este Instituto que se ha constituido a lo largo de treinta años en una especie de templo a lo literario y fundamentalmente a lo poético, se siente de verdad conmovido y complacido por la presencia de Roberto Arizmendi.

Creemos que una de las actividades que más une a los pueblos es la actividad artística y, en este caso, la actividad poética. Pienso que uno de los grandes testimonios de creatividad que tiene el ser humano es la poesía; por medio de ella, el hombre revela lo que han sido sus sueños, sus temores, lo que él persigue como ser humano en el mundo, sus visiones. Todo eso está ahí contenido en lo poético y entonces cuando tenemos la oportunidad de compartir con un poeta indudablemente que esto constituye un júbilo porque nos da la posibilidad a nosotros de acercarnos en cierto modo al alma del pueblo de donde viene ese poeta. Y eso realmente es un momento culminante para quienes somos lectores intensos de la poesía.

Vamos a tener una tarde extraordinaria por esta lectura de Roberto Arizmendi.

En el Instituto, para que los presentes se lleven una muestra muy pequeña pero reveladora del oficio poético de Roberto Arizmendi, hemos publicado un plegable; y eso se debe fundamentalmente a la voluntad, al quehacer y al trabajo de nuestra querida Ycci Olivo. De igual manera, queremos agradecer a Nory Pereira por habernos dado la posibilidad de establecer contacto con Roberto Arizmendi y a otra persona que aún no llega, Mireya Kríspin, presidenta de la Asociación de Escritores de Venezuela, Seccional Mérida, que también participa en este acto como una de las auspiciadoras de este recital.

 

Quiero dejar con ustedes al poeta Arizmendi y estamos realmente con todos los sentidos, vigilantes y atentos a cada palabra que él va a pronunciar esta tarde.

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Lectura de poesía
Instituto de Investigaciones Literarias
Universidad de Los Andes
Mérida, Edo. Mérida, Venezuela
Lunes 7 de febrero de 2000

El camino es la vida misma.

Roberto Arizmendi

Los caminos de la poesía, como la vida misma, son impredecibles.

No se puede encarcelar ni enmudecer al poeta, quien avanza cada día armando rompecabezas y construyendo el mundo a través de la palabra.

No es la poesía solamente la expresión intimista o el manejo preciosista del lenguaje y de las técnicas literarias a través de un cultismo decadente o la reafirmación de valores estáticos y obsoletos. El poeta observa y percibe, imagina y sueña, y esculpe de nuevo el mundo a través de la palabra que lo nombra. Entrelaza su voz o la descubre en medio de los momentos más íntimos, en los cuales el ser se reencuentra consigo mismo o se reinventa en el amor que lo realiza y trasciende, capturando el tiempo. A veces, el poeta se vuelve irreverente, niega las formas y las normas o rompe los castos oídos con su poesía.

La poesía profundiza y trasciende por lo esencial de su contenido, más que por el apego formal a las técnicas literarias que con el tiempo se transforman. Lo esencial del ser, es valor en sí y esencia de la historia que le da sentido al tiempo.

Creo más en el valor de lo esencial de sí, que se transmite y comparte, que en las técnicamente precisas formas del poema perfecto, pero vacío e intrascendente. En todo caso, a un contenido esencial y trascendente se le puede adicionar belleza en su forma y estructura.

En mi poesía se encuentra plasmado un camino que es la esencia de mi vida; en él se crean y re-crean los más profundos sentimientos y los más altos valores que mi ser abriga; ahí se acuna la esperanza y en él surgen la dicha, el reto, el gozo cotidiano y la plenitud que se comparten.

El camino es búsqueda.

Un valor esencial del hombre es buscar, como actitud de vida. Así, se multiplica el contenido de la existencia, la cual se concreta en la historia personal que se comparte y en los aportes precisos para decantar la historia social en la que participamos de múltiples maneras.

Y en ese andar -placer irrefragable- encuentro la luz, el horizonte, los tonos de los días, la dimensión precisa de nuestro universo.

Caminante irredento y buscador empedernido, he descubierto lo esencial del ser humano y encontrado el amor como reafirmación de las horas y como flujo vital del espacio que se vive.

El amor es objeto de creación poética, cuando digo con palabras e imágenes lo compartido. Es un canto de lo cotidiano. Mi poesía me refleja y es un espejo fiel de lo que vivo cada día, pero encuentra sentido esencial al compartirlo.

La creación, en cualquier forma de expresión o genero del arte, deja de pertenecer al creador en el momento que concluye, y se convierte en patrimonio de todos quienes se acercan, observan y se apropian para, de alguna manera, re-crearla o hacer con ella sus propias y muy personales “lecturas”.

A muchos kilómetros de tierras mexicanas, estoy aquí con ustedes, en un país que es parte de esta región latinoamericana que nos identifica y hermana; en Mérida, esta ciudad de profunda tradición cultural que la enaltece a los ojos del mundo.

Agradezco al Instituto de Investigaciones Literarias de la Universidad de Los Andes, su hospitalidad y generosidad para hacer posible la oportunidad de compartir con ustedes mi poesía.

Varias personas han hecho posible con su esfuerzo y labor esta reunión que esta signada por el sello de la poesía, la hermandad, la amistad y el amor. A todos ellos, mi gratitud por su apoyo; y a todos los asistentes que por afecto y amistad o por el simple gusto de compartir poesía están en este espacio, agradezco su presencia, que es impulso y estimulo.

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