Mario Sánchez (Cd. de México, 29/06/90)

Repaso de la vida

No presentación

Mario Sánchez

Convoco a todos los presentes, a todo lector de Repaso de la vida pare, de inicio, unos minutos, en la semblanza que del autor y su obra se hace.

Convoco a tal porque el análisis y crítica literaria no se da en las mientes mías.

Y por último, convoco a su lectura y reflexión porque me sumo a ella y hago mías las palabras de Héctor Carreto: “Después de leer la poesía de Arizmendi, me quedo con la sensación de amor pleno o triste, pero nunca decadente, imposible…”

Por tanto, esta No presentación se centra en una aproximación y recreación poética a la poética de Roberto Arizmendi.

Tal es la intención del centón que leeré, cuya única fuente es Repaso de la vida y que a la postre no es más que otra convocatoria, ahora para penetrar la difícil claridad de sus poemas:

Poco a poco se fueron olvidando las palabras.
Y eran braseros ayunos de su fuego.
La poesía se cargaba de llanto y presagios.
¡Ay! amor.
Cuántas horas perdidas en la maraña de la moral
que nos traiciona.
Se nos va perdiendo… el tiempo del placer.
Cómo pudimos
deveras
negarnos la existencia.
No te conozco tierra.
No te muevas historia.
Y [sin embargo] de repente
nos encontramos envueltos en la historia.
Descubro entonces
la eventualidad del infortunio
y el espacio infinito de la dicha.
[Entonces puedo] labrar la nueva historia
a golpes de recuerdo
[porque sé que hay]
espacio para el presente
[y deseo] que el sol se encuentre con tu sol
resplandeciente
y construyamos la vida
de nuevo
como rito cotidiano repetido.
[Así] me perdí en el tiempo
de tu piel adormecida
cuando mi tacto
desvanecía tu sueño.
Acto de amor
en fin
acto de amor
nada más
no hay otro nombre.
Vamos a caminar un poco
vamos haciendo nuevo campo para color y llanto
no nos hagamos cómplices de muerte.
No puedo irme
sin que tus labios me detengan

sin que hagamos la luz
de prisa
porque se acaba el tiempo.
La luna de esta noche
no es para alumbrar la muerte,
aún hay gatos deambulando en la esperanza.
Hasta que el alba
destruya el infinito
estaré diluyendo espejos
y formas de la historia
inconsecuentes
que me llevan a buscar un escondite
para que nadie me enseñe a deletrear
mi silabario.
Llévate sobre llanto y risa
mi historia de este tiempo,
ya nada permanece
sino esta oscuridad
que no termina.
[Estoy]
ausente con permiso del tiempo
para negar pantomimas
y retomar crisantemos
que es escapan.
Hoy
hubiera sido un día feliz
antes
realizando mi
aletargada
soledad.

Doy gracias a Roberto por sus poemas y por la gracia que me hace el desatino suyo, de invitarme a estar esta noche aquí, con él, como ustedes en esta sala, en esta mesa.

De ustedes espero la complacencia por mi brevedad.

 

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Texto leído en la presentación del libro Repaso de la vida, realizada en la “Casa Universitaria del Libro”, de la Universidad Nacional Autónoma de México, Orizaba y Puebla, Col. Roma, de la ciudad de México, el jueves 29 de junio de 1990.

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