Margarita Gatell (Cd. de México, 06/05/89)

Oficio de amar

Presentación

Margarita Gatell

Si observamos el entorno podemos percibir en progresivo agotamiento dos cualidades humanas: la gracia y el amor. El primer poeta inventa la belleza verbal. En el momento de hallar esa belleza descubre la fealdad verbal. Por primera vez, con el poeta, el hombre pone de manifiesto que la palabra puede ser objeto de amor y después cada poeta re-inventa el amor con la palabra.

El amor produce amor, porque el amor de lo bello es contagioso.

Nuestra preocupación es legítima, un signo de que el amor por la belleza verbal puede llegar a extinguirse, ya llega a vislumbrarse en la degeneración del lenguaje, en su apresuramiento, en la predominancia del utilitarismo, en suma: en su falta de gracia.

Cito a Huizinga: “quien se ocupe de los orígenes de la filosofía griega en su conexión con las primitivas profias sacrales de sabiduría, tiene que moverse necesariamente en la frontera entre las formas de expresión filosófico-religiosas y las poéticas.

“Por eso es conveniente ahora, que preguntemos por la naturaleza de la creación poética. En cierto sentido, esta cuestión constituye el tema central de una explicación acerca de la conexión entre juego y cultura. Pues mientras que la religión, la ciencia, el derecho, la guerra y la política parecen perder gradualmente, en las formas altamente organizadas de la sociedad, los contactos con el juego que los estadios primitivos de la cultura manifiestan tan abundantemente, la poesía, nacida en la esfera del juego, permanece en ella como en su casa.

“Poiesis es una función lúdica. Se desenvuelve en un campo de juego del espíritu, en un mundo propio que el espíritu se crea. En él, las cosas tienen otro aspecto que en la ‘vida corriente’ y están unidas por vínculos muy distintos de los lógicos. Si se considera que lo serio es aquello que se expresa de manera consecuente en las palabras de la vida alerta, entonces la poesía nunca será algo serio. Se halla más allá de lo serio, en aquel recinto más antiguo, donde habitan el niño, el animal, el salvaje y el vidente, en el campo del sueño, del encanto, de la embriaguez y de la risa.

“Para comprender la poesía hay que ser capaz de aniñarse el alma, de investirse el alma del niño como una camisa mágica y de preferir su sabiduría a la del adulto”.

Por eso estamos aquí: porque Roberto Arizmendi nos ha convocado, para aniñarnos y que juguemos con él mientras que Nora Garro y Héctor Carreto, poetas, nos hablarán de su muy particular visión del juego de Roberto Arizmendi, de su oficio de amar.

 

______________________________

Texto leído en la presentación del libro Oficio de amar, realizada en la “Casa del Gato Erizado”, Camino Antiguo a Mixcoac 227, San Bartolo Ameyalco de la ciudad de México, el sábado 6 de mayo de 1989.

Trackback URL

Una respuesta a “Margarita Gatell (Cd. de México, 06/05/89)”

  1. Hola vivo en Guatemala y me gustaría saludar a Margarita amiga de muchos años. No tengo su correo pero recuerdo con amor las tardes de ensueño en la casa de la puerta del sol y una metálica sombra de un gato incurstado en la pared.

    Julio.

    Un gran beso Margarita.