Marco Esquivel (Cd. Victoria, Tam., 06/94)

El mar, origen y destino

Roberto Arizmendi, el poeta

Marco Esquivel

Nuestra huella se queda en el camino
a cada paso.
Nos bebemos el sol a puños
como niños hambrientos
que aprenden a comer al mediodía
y la luna nos deja acurrucar
nuestra melancolía. (1)

Roberto Arizmendi, poeta aguascalentense, sencillo pero elocuente, directo y seguro, es sin duda alguna, como lo describe Benjamín Araujo, “una voz limpia, fresca, directa y coloquial en la poética mexicana”.

Da inicio la charla con el poeta, en una cafetería victorense. Jovial y sereno, pide café para ambos. La mañana es calurosa, el ambiente cálido y agradable. Hay espontaneidad y confianza.

A pregunta expresa, comenta Arizmendi que desde sus primeros años, durante la primaria, descubrió cómo se iba perfilando su gusto e interés por el conocimiento preciso del lenguaje y su utilización como recurso para expresarse a través de la palabra escrita. Primero las composiciones en prosa; después vendría su gusto por la poesía y en general la literatura.

La poesía es para Roberto Arizmendi una forma de vivir, de observar y asumir el mundo circundante y una manera de avanzar en el camino; es algo tan consustancial a los seres sensibles que se convierte en sentido, orientación y razón de ser, modo de vida, esencia indefinible que permea todo el ser y la vida del poeta.

Un momento, unos minutos; tan sólo un poco de tiempo es lo único que él requiere para plasmar en un papel sus ideas, sus vivencias, lo experimentado y observado, su mundo, su concepción de la vida y de la historia.

Para Arizmendi la vida es “objeto y motivo de conjunción y acercamiento, espacio a través del cual el hombre se realiza y trasciende. Esta vida, la personal y la social, es la que el poeta presencia y vive para introyectarla y darle sus propios matices, para luego enunciarla a su manera, con el ritmo y la música que el mar como el poema engendran”.(2)

En sus poemas, existe un estilo propio; en ellos los amantes de la literatura encontrarán un lenguaje cotidiano, coloquial. Para él, escribir con palabras de uso cotidiano no significa que el terreno de la poesía esté saturado, lo entiende como un reflejo de lo que el poeta es y de cómo se manifiesta y expresa a través de la palabra.

Considera que en la historia de la humanidad, los poetas han abordado de manera recurrente los temas, porque a fin de cuentas lo que hacen es hablar de los valores que la sensibilidad humana convierte en vida, y los poetas son juglares que cantan como testigos de su tiempo lo que el ser humano siente, piensa y vive. Por ello, considera que la literatura es recurrente; lo único distinto es la manera y el modo de estructurar lo que se vive u observa para reflejarlo como poema, con la cualidad de arte, esto es, creando belleza a través de la palabra y las imágenes que surgen de lo cotidiano de la vida y del pensamiento . La poesía es un reflejo de cómo el poeta introyecta y procesa en su interior lo que en la cotidianeidad sucede.

“Hay poemas que surgen de la nada, pero son reflejo de lo que se trae sobre sí y consigo, habrá que continuar escudriñando en la mente para seguir creando poemas que sean la belleza que se refleja a través de la palabra”. (2)

Al seguir esta línea en el inmenso campo de la literatura, el poeta Arizmendi aporta a ésta la visión propia que tiene de la vida y la historia, expresadas en un lenguaje propio de imágenes que mueven a la reflexión y al pensamiento de quienes escuchan o leen lo que él escribe.

Prefiere escribir coloquialmente porque considera que lo que se vive se debe plasmar en forma sencilla. “Generalmente las personas embrollamos y dificultamos lo que por naturaleza es simple; la sencillez es una forma expresiva de la belleza y el enredo frecuentemente obstaculiza la percepción que el hombre tiene de su mundo y su circunstancia”.

Sin embargo, fundamentalmente lo que importa es que el poeta ofrezca y aporte lo que sus ojos han transmutado de lo cotidiano; que sus poemas tengan contenido y no sólo forma. No es la palabra rimbombante lo que acerca al poeta a cualquier transeúnte de la vida, porque la fastuosidad y la ostentación en todo -incluido el uso del lenguaje- aparta en lugar de acercar para que escuchen o lean a quienes se han convertido en artesanos de la palabra. Jaime Sabines nos previno de hacer una poesía perfecta pero aséptica, en donde a través de versos impecables y perfectos no se trasluzca el hombre, ni se perciba al poeta con sus soles y sus manchas, con sus pequeñas y grandes marcas de lodo que lo estigmen. Por tal razón, para él es más valioso lo que se transmite que la forma utilizada; sin descuidar la técnica, aclara, porque con ella se logra convertir en grato al oído lo que se dice.

En general cualquier expresión artística implica cierta marginación de la mayoría circundante, porque los creadores son minoría, expresa Roberto Arizmendi, quien considera también que la crítica es un recurso que el creador tiene para escuchar al oído aciertos y habilidades, pero también descuidos y torpezas; con ellos podrá revisar contenido y formas que utiliza para pulir y perfeccionar su creación.

Roberto Arizmendi considera que la creación artística en todas sus manfiestaciones y géneros ha tenido poca atención. Es un reflejo de la cultura de esta sociedad, donde como en cualquiera otra se establecen prioridades, se transmiten valores, costumbres y hábitos, y se desarrollan habilidades de apreciación y expresión. En una sociedad donde el arte es superfluo, se le da poca importancia y desde la infancia se resiente. Para los artistas esto se traduce en escaso apoyo y en pocos espacios para recrear el espíritu y ofrecer sus creaciones, lo cual limita y condiciona que se desarrollen las cualidades y habilidades de niños y jóvenes y que surjan nuevos creadores, porque al no existir espacios adecuados y suficientes no sólo se limita la creación sino que tampoco se estimula el desarrollo de la habilidad para la apreciación artística.

El se considera como un afortunado porque ha encontrado apoyos y aprovechado oportunidades para desarrollarse en algo que le resulta vital e insustituible: la poesía. Sin embargo, considera que a pesar de las limitaciones, el poeta y todo artista debe crear sus propios espacios y doblegar obstáculos sin esperar que todo surja del apoyo del estado o de las instituciones promotoras de la cultura y el arte, porque el esfuerzo propio es más determinante que las circunstancias, y en todo caso aquél debe moldear y determinar a éstas.

Personalmente apoya y trata de impulsar a todos los creadores, en especial a los jóvenes, ofreciéndoles respaldo, crítica y estímulo para que desarrollen sus capacidades y cualidades.

En nuestro estado, según Roberto Arizmendi, hay una corriente importante de impulso a la poesía. El considera que en Tamualipas se distinguen dos generaciones: la de los nacidos a finales de los años cuarentas y principios de los cincuentas, y la de los jóvenes que en este momento no llegan a los treinta años. Reconoce que la primera tuvo que realizar un trabajo más arduo, derrumbar obstáculos, romper esquemas y abrirse espacio a contracorriente. La segunda toma fuerza del estímulo de la primera y empuja fuerte; ha tenido más espacios propicios para su trabajo y los ha sabido aprovechar. Las autoridades gubernamentales han asignado más recursos y han otorgado prioridad a estas tareas de promoción y difusión de expresiones culturales y el esfuerzo de artistas y estado ha caído en campo fértil.

Termino la charla. Tomamos un poco más de café. El estuvo en nuestra ciudad, presentando sus nuevos libros intitulados Verano que no termina y El mar, origen y destino, por invitación del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Tamaulipas.

Para finalizar, presento el fragmento de un poema incorporado en uno de sus nuevos libros:

“Reconocemos el llanto
en las tardes lluviosas taciturnas,
pero nunca acabamos de aprender la vida
ni a deletrear los signos de amor
en el camino” (1)

 

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1) “Aprendizaje”, poema incluido en el libro Verano que no termina, pag. 38.

2) “El mar como razón de ser y trascender”, texto de Roberto Arizmendi, leído por su autor en la presentación de sus libros Verano que no termina y El mar, origen y destino, realizada en el Centro Cultural Tamaulipas de Ciudad Victoria, el viernes 24 de junio de 1994.

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Entrevista publicada en el “Suplemento Cultural” de la revista Perfiles, Año VI, Nº 124, Cd. Victoria, Tam., primera quincena de julio de 1994, pp. II y III.

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5 respuestas a “Marco Esquivel (Cd. Victoria, Tam., 06/94)”

  1. Estimado Roberto:
    Hace más de 10 años te hice esta entrevista cuando iniciaba mi carrera; sé que tienes una antología donde incluiste esta entrevista.
    ¿Cómo le puedo hacer para poder conseguir dicho libro?
    Gracias
    Marco Esquivel
    tel de oficina 834 13 40 296 cel 8341248377

  2. YOLANDA GARCIA dice:

    saludos

  3. YOLANDA GARCIA dice:

    que DIOS le bendiga

  4. YOLANDA GARCIA dice:

    necesito ayuda

  5. YOLANDA GARCIA dice:

    disculpe , no se a quien dirigirme y hoy le pido aUd ayuda, necesito asesoria,yo escribo poemas , podria ser posible que Dios me escuchara atravez de Ud. Gracias de antemano que Dios lo bendiga.

    yola.