Juan Ramos Calderón (Culiacán, Sin., 21/05/93)

Camino sin retorno

Impresiones de la lectura del libro
Camino sin retorno

Juan Ramos Calderón

Habría que agradecer a cada poeta siempre que publique sus trabajos, independientemente de temas, recursos, reflexiones, etc., que compartan con nosotros, sus lectores. Porque ellos creen muchas veces aliviar sus preocupaciones plasmándolas, pero a la vuelta de la página ya los vemos en pleno conflicto con las palabras, que no permiten se les mida, se les limite y se les apague la vida momentáneamente bajo el tintazo de suyo material, pasajero. Habría que agradecer a los poetas porque nos permitan concurrir a una mágica tarea de resucitar las palabras con el instrumento de nuestra imaginación.

La felicitación y el agradecimiento son para el que sale bien librado de su tarea y tiene la paciencia, la constancia, la dosis de irracionalidad que hace falta para escribir poemas y que muchas veces hace falta para no perder la razón.

Roberto Arizmendi nos ofrece, con la publicación de su poemario Camino sin retorno, la posibilidad de conocer sus preocupaciones, su inconformidad frente al mundo, su obvia obsesión por el amor, su repudio frente al poder, sus desencuentros con la soledad.

Destaca la preocupación, presente en todo el poemario, por el futuro del planeta. Por eso, tal vez, encontramos a menudo la nostalgia por las ciudades frondosas, por las ciudades floridas, por las ciudades serenas, del pasado sinaloense.

No se desentiende, además, Roberto Arizmendi de su papel individual en el gran colectivo en que vivimos. Toma posición frente al poder, frente a la crítica -propia y ajena- aunque no encontramos en ningún poema rastros ni despojos de panfleto. Sin embargo en sus conceptos detectamos fuerza, entereza, decisión de hacer, o huellas de experiencias pasadas.

A Roberto le preocupa la soledad. Pero ¿quién no está solo?

De cualquier manera, ha salido bien librado de esa convivencia, si juzgamos por sus textos.

Se dice que en la soledad se forjan el carácter, la personalidad; lo han dicho tantos y estoy racionalmente convencido de ello.

En fin, en Camino sin retorno, encontramos las reflexiones y preocupaciones más variadas y naturales del poeta: la vida urbana, la voz de la historia, la violencia, la búsqueda del amor, la esperanza, los sueños, la niñez y su ternura e ingenuidad; la amistad y muchas más.

Quiero felicitar, por último, a quienes hicieron posible la publicación de este libro, pues demuestra que en Sinaloa aún está presente el deseo de difundir la cultura, las bellas artes, el humanismo lúcido no hipócrita ni clientelista.

 

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Texto leído en la presentación del libro Camino sin retorno, realizada en la “Casa de la Cultura” de la Universidad Autónoma de Sinaloa, en Culiacán, Sin., el viernes 21 de mayo de 1993

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