Guillermo Lavín (Cd. Victoria, Tam., 16/05/97)

Cuenta regresiva

Comentarios en la presentación del libro
Cuenta regresiva

Guillermo Lavín

Es muy difícil hablar de un poeta cuando uno no es poeta, es más difícil aún si ese poeta es un viejo amigo, por la cercanía que implica la persona y por la cercanía que implica la obra. Por esa razón les voy a pedir que me disculpen y que me permitan solamente hacer una aproximación al lado humano de la obra de Roberto.

Veo entre los asientos a muchos pero muchos amigos que en los años setenta tuvimos la fortuna de conocer a Roberto; algunos como maestro, otros como amigo; otros más tuvimos la fortuna de tenerlo como maestro, como amigo y también como conductor de un Taller Literario. Yo no sé si antes de 1972 haya existido en Ciudad Victoria algún Taller Literario, yo no tengo noticias al respecto, pero para mí fue la primera experiencia y para muchos de nosotros; recuerdo por ahí, por ejemplo, a Antonio Huerta y a Nohemí Sosa. Ahí muchos de nosotros aprendimos gracias a Roberto los primeros rudimentos del arte de escribir, como quien dice, Roberto Arizmendi nos enseñó a afilar el lápiz. Algunos de los que ahí estuvimos en aquella ocasión, yo no sé si por fortuna o por desgracia, seguimos escribiendo; esto entonces forma parte de lo que quiero hablar de Roberto.

Roberto es un escritor de talento, que en aquellos años en que tendríamos quince o diez y seis años, íbamos a su casa, con su familia, y nos asombraba su biblioteca muy amplia con miles de volúmenes; y dentro de esos miles de volúmenes era más asombroso aún ver unos gruesos tomos, unas carpetas que contenían la obra que ya para entonces tenía escrita Roberto y que trabajaba y pulía asiduamente.

En aquellos días viéndolo trabajar a él, algunos pudimos aprenderle algo: era una persona muy paciente -y lo sigue siendo-, amigable -lo sigue siendo- y sobre todo, una persona muy comprometida con la amistad; creo que de esto nadie puede decir lo contrario.

Roberto es una persona que tiene una gran desgracia para él y una gran fortuna para quienes gustamos de su poesía: es un desvelado, no puede dormir. Y como no puede dormir, se sirve un vinillo y se pone a leer y a escribir; así que salimos ganando nosotros con sus desvelos. Además, hemos tenido muchas desveladas con él y sabemos de qué manera logra penetrar en las partes íntimas y sentimentales de la poesía; porque creo que si algo tiene la obra de Roberto es eso: es una poesía muy personal, muy íntima, muy coloquial, muy sencilla, pero que en uno u otro texto todos nos vamos identificando.

Roberto, entre otras cosas, a lo largo de su trayectoria, -porque el libro Cuenta regresiva que hoy presentamos, es una antología que reúne parte de su trabajo publicado- Mucho de esta obra recoge lo que él ha vivido. Cuando uno lo conoce y ha convivido con él se encuentra uno de repente en algún poema; se lleva uno sorpresas ahí; se encuentra algo que le comentamos alguna vez, algo que él nos platicó, algo que le sucedió a un amigo común, algo que ocurrió en su infancia. Roberto, en este sentido, ha ido creando una crónica a través de la poesía de lo que ha sido su vida; y decir su vida, como decíamos hace rato, es decir sus amigos, porque esa es la parte fundamental de Roberto.

Lamentablemente no se quedó a vivir mucho en Ciudad Victoria; estuvo nada más un año, creo que el calor veraniego de por aquí creó efectos en terceras personas, que de una manera u otra lo llevaron a buscar otras geografías que lo llevaron a la ciudad de México. No fue el único que se fue en esos días, también José Luis Guevara que está por aquí presente, por cierto; también maestro nuestro y amigo de aquellos días que se fue a la ciudad de México y, si mal no recuerdo, vivían en el mismo edificio, uno en el piso de arriba y otro en el de abajo.

Esto lo comento, para que se comprenda, para quien no conoce a Roberto, lo que significa en realidad su poesía. Cuando la vean quienes no la conocen, se van a encontrar ahí precisamente esto que estamos comentando: el amigo, el vecino, aquella visita al Brasil, la tristeza (las saudades), los ojos, alguien, una pareja que tronó, un amigo que está pasando un momento difícil, aquél que se murió y ya no está con nosotros, que es algo que de alguna manera todos estamos viviendo todos los días con nuestros amigos, con nuestros congéneres, de sueños que escuchamos todos los días en todos lados.

Creo que la obra de Roberto es una obra que se ha ido cada año consolidando cada vez más, sobre todo porque ha mantenido, salvo variantes pequeñas, un tono muy personal.

Finalmente, quisiera decir otra cosa más, insisto, desde el punto de vista personal del amigo: Roberto cuando fundamos la revista A quien corresponda, hace ya doce años, y le hablamos a Roberto, se entusiasmó con el proyecto; y otra vez vuelvo al amigo; es de las personas que en estos doce años ha estado presente: consigue material, nos manda textos, se preocupa, quiere saber cómo va, la apoya.

¿Qué significa todo esto que he dicho hoy? Significa que, aunque algunos vienen para conocer al escritor, muchos de nosotros estamos aquí, porque venimos a rendirle un tributo y un homenaje no sólo a esos cincuenta años de vida, no sólo a esa colección de poemas, sino a algo muy importante, venimos a rendirle tributo al amigo, a la amistad.

Gracias Roberto, de amigo, por haber aceptado venir a visitarnos a Tamaulipas, después de haber buscado tiempo, durante tres meses, en su agenda.

 

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Comentarios hechos en la presentación del libro Cuenta regresiva, en la Casa del Arte en Ciudad Victoria, Tamaulipas, el 16 de mayo de 1997.

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2 respuestas a “Guillermo Lavín (Cd. Victoria, Tam., 16/05/97)”

  1. antonio huerta dice:

    Te sorprenderá que este esté usando este medio.Soy un anacronico, un terdío en los avances de la tecnologia. Sin embargo, te escribo, con el riesgo de que no recibas mi mensaje. Pero bueno, importa más el intento, que, el destino. Creo, que podemos tener un hilo conductor: la literatura. Y ojalá este conducto, sea, este terrible teclado, en donde mis dedos son mas lentos que el mensaje.Te digo memo, que te descubrí en este medio, y que bueno, hay que darle una oportunidad al destino. saludos

  2. Jose antonio montoya dice:

    Es de mi agrado su manera de escribir
    saludos! director guillermo lavin, ya no le quito mas su tiempo