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	<title>Roberto Arizmendi, poeta</title>
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	<description>Obra poética y epistolar de Roberto Arizmendi</description>
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		<title>Introducción</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Oct 2010 18:35:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[1. Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[La creación literaria es un reflejo del escritor. De su experiencia cotidiana. De sus vivencias personales o de su mundo. Del color de sus angustias o del clima de sus días. De sus aciertos y torpezas o de sus bellos espacios artificialmente creados para gozo del espíritu, en medio de la rutina cotidiana que destruye. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La creación literaria es un reflejo del escritor. De su experiencia cotidiana. De sus vivencias personales o de su mundo. Del color de sus angustias o del clima de sus días. De sus aciertos y torpezas o de sus bellos espacios artificialmente creados para gozo del espíritu, en medio de la rutina cotidiana que destruye.</p>
<p>Habrá que ser poeta en medio del gozo y del infierno del hombre. Ya Jaime Sabines nos previno de hacer una poesía perfecta pero aséptica, en donde a través de versos impecables y perfectos no se trasluzca el hombre, ni se perciba al poeta con sus soles y sus manchas, con sus pequeñas o grandes marcas de lodo que lo estigmen. Porque no se puede creer en los hombres perfectos, como Nicolás Guillén no cree en los seres químicamente puros. Mucho podrá decirse o escribirse sobre el purismo de las técnicas literarias y la capacidad del escritor de permitir, a través de su creación, que la gente incursione por los caminos, claros o grises, de su vida y de su mente.</p>
<p>Se crea por necesidad vital, como por la misma razón Mozart escribía su música aún en el lecho de muerte o Van Gogh deslizaba sus pinceles sobre la tela a pesar de las presiones cotidianas y la censura de las escuelas pictóricas en boga.</p>
<p>Saber enunciar la palabra correcta en el momento preciso, es un reto del ser humano en su paso por este universo impredecible. Aprender a mencionar cada idea, pensamiento, decisión, sentimiento, inquietud o incertidumbre con su nombre preciso para que el mundo que se comunica y comparte no admita falsedades o interpretaciones. El silencio es negar la condición de ser, del ser que se realiza al compartirse.</p>
<p>Hay que aprender a vivir y a expresar; a no dejar amontonados y arrinconados en el escondrijo de los olvidos o de los temores lo que se percibe, piensa o siente.</p>
<p>El poeta expresa su vida y su mundo a través de la palabra.</p>
<p>Expresa, y con ello transmite, comparte y se entrega, pero también demanda y cuestiona. Siente, sufre y goza como cualquiera de los mortales que transitan el camino de la historia. Juega, con la palabra y con la vida, a compartir su universo y a reconstruir el mundo.</p>
<p>Escribir poesía es hacer un repaso de la vida.</p>
<p>El poeta hace presente el pasado y cada instante vivido se vuelve, así, intemporal; marca reiterativa que se convierte en destello intermitente de presencia vivificante. No le abandona nunca el pasado. Vive y revive en plenitud el tiempo. No hay concesiones. Carga, por ello, fardos sin frontera y hace de la riqueza del pasado la plenitud del presente y el regocijo esperanzado del futuro.</p>
<p>La verdad es el signo de la vida y en esto no hay absolutos aplicables de manera universal.</p>
<p>El hombre va por la vida en búsqueda constante y el paso que da, es su verdad, cuando es acto que surge de su pensamiento como reflejo valoral y volitivo.</p>
<p>El músico brasileño Luis Gonzaga Jr. (Gonzaguinha) expresa musicalmente en una de las múltiples canciones de su autoría (&#8220;O que é, o que é&#8221;) que se debe vivirse sin tener vergüenza de ser feliz y cantar la belleza de ser un eterno aprendiz de la vida.</p>
<p>Palabra trazada para romper la virginal textura del papel, el poema deja que la tinta corra para que trasluzca el ser, la intimidad de pensamiento y acto del poeta, su vida misma.</p>
<p>No hay afán de ocultar el sol, sino dejar que la luz emerja en cualesquier espacio.</p>
<p>La poesía es un reflejo de la historia, social y personal, de quien escribe.</p>
<p>Testigos de palabra, a veces no hay sonido para decir a su manera el tiempo, y los poetas dejan sólo trazos perdidos como pinceladas nocturnas sobre el lienzo, dándole su color y matiz a los minutos que transcurren.</p>
<p>En esta sección se incluyen los títulos publicados por el poeta Roberto Arizmendi. Para cada uno, se anotan las referencias bibliográficas y los créditos que corresponden, se muestra uno o dos poemas seleccionados, pero existe la opción de ir al libro en texto completo.</p>
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		<title>Saberte de memoria (2009)</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Oct 2010 02:07:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[1. Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Ediciones de la Universidad Tecnológica de Hermosillo y Ediciones Fósforo ISBN 978-968-9412-06-9 &#160; Diseño y formación: Verónica Lara Velázquez Ilustración de portada: Paisaje crítico, Emilia Contreras México, 2009 70 pp. LlUeve:                  p. 35 La vida es historia: p. 59 Las puertas:           p. 23 Descargar libro completo _________________________________________________________________ Llueve La ausencia es vacío, no hay duda. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Ediciones de la Universidad Tecnológica de Hermosillo<a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2010/10/saberte-de-memoria-portada-x2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-372" title="saberte-de-memoria-portada-x2" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2010/10/saberte-de-memoria-portada-x2-181x300.jpg" alt="" width="181" height="300" /></a><br />
</em><em>y Ediciones Fósforo</em></p>
<p><em> </em><em>ISBN 978-968-9412-06-9</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><br />
</em><em>Diseño y formación: Verónica Lara Velázquez<br />
</em><em>Ilustración de portada: Paisaje crítico, Emilia Contreras<br />
</em><em>México, 2009<br />
</em><em>70 pp.</em></p>
<p><em>LlUeve:                  p. 35<br />
</em><em>La vida es historia: p. 59<br />
</em><em>Las puertas:           p. 23</em></p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2010/10/saberte-de-memoria-texto-completo-del-contenido-del-libro.pdf">Descargar libro completo</a></p>
<p><em>_________________________</em><em>_</em><em>_______________________________________</em></p>
<h2>Llueve</h2>
<p>La ausencia es vacío,<br />
no hay duda.</p>
<p>De repente<br />
ya no recorre la casa tu sonrisa<br />
en la mesa hay un lugar vacío<br />
y tus ojos no ven más<br />
los cuadros colocados en las paredes<br />
o la lluvia al infinito,<br />
no miran a mis ojos<br />
ni alcanzan a ver las palabras que te digo.</p>
<p>Tu copa se ha quedado vacía,<br />
la cuchara y el trinche y el cuchillo,<br />
como todo,<br />
están ayunos de tu tacto.</p>
<p>Como si fuera un equipo de sonido<br />
enciendo la memoria<br />
y le subo el volumen<br />
para delinear tu perfil y no olvidarlo.</p>
<p>La gaviota, plácida, aletea<br />
al compás del viento leve.<br />
Afuera llueve,<br />
también adentro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>La vida es historia</h2>
<p>La vida es romper el cerco que limita<br />
descubrir la luz natural en medio de la noche<br />
izar banderas siempre a tiempo<br />
hasta lograr la plenitud sin cortapisas.</p>
<p>Sólo el correr del viento y el tiempo<br />
sólo la luz equinoccial que nos impulsa<br />
mientras una voz se torna caricia en la piel<br />
y una sonrisa nos marca el derrotero.</p>
<p>La vida es también el recuerdo<br />
la saudade que humedece los espacios<br />
la presencia indecible o el sueño ilimitado<br />
para reconstruir intermitente la historia, cada día.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Las puertas</h2>
<p>La vida es un camino infinito<br />
de puertas sin retorno.</p>
<p>En cada transponer existe un gozo<br />
que no se puede disfrutar si no se toca.</p>
<p>El reto de la vida es acceder<br />
con toda plenitud a todos los espacios.</p>
<p>Cada puerta espera ansiosamente ser abierta<br />
pero es indispensable llegar hasta su lado<br />
y empujar para que se abra.</p>
<p>La vida es amor, al fin y al cabo.<br />
Para vivir el amor<br />
hay que tocar todas las puertas.</p>
<p>Para quien ama,<br />
su vida es el andar por todos los caminos<br />
siempre en búsqueda,<br />
para descubrir y tocar en toda puerta que se encuentre.</p>
<p>Cuando se ama<br />
se debe aprender a tocar<br />
en todas las puertas del otro<br />
para ser;<br />
el otro espera el llamado<br />
para dar,<br />
y mientras toca, es,<br />
permitiendo que el otro, sea<br />
y al abrir, es,<br />
para que sean.</p>
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		<title>Granada, España (2008)</title>
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		<comments>http://www.robertoarizmendi.com/granada-espana-2008#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 18 Mar 2009 22:21:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[6. Lecturas, presentaciones y encuentros]]></category>

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		<description><![CDATA[El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Granada, España, se vistió de gala el pasado miércoles 8 de octubre de 2008, al invitar al poeta mexicano Roberto Arizmendi, a presentar su libro El tiempo consentido, una antología preparada por nuestro gran poeta granadino Álvaro Salvador, quien revisó todos los libros del autor para hacer una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Granada, España, se vistió de gala el pasado miércoles 8 de octubre de 2008, al invitar al poeta mexicano Roberto Arizmendi, a presentar su libro <em>El tiempo consentido</em>, una antología preparada por nuestro gran poeta granadino Álvaro Salvador, quien revisó todos los libros del autor para hacer una selección representativa de su obra poética en 37 años. </p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-311" title="11" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/11-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p> </p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/11.jpg"></a>Además de poetas, académicos y críticos literarios de España, se dieron cita algunos rectores mexicanos cuya presencia dio realce a la presentación del libro más reciente de Arizmendi, quien es de Aguascalientes, México y tiene publicados 23 libros de poesía, 5 epistolarios, 2 de literatura testimonial y varios sobre educación. Además de poeta es o ha sido ensayista, promotor cultural, conferencista, profesor universitario y directivo en universidades, instituciones y organismos educativos.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>_______________________________________________</p>
<h3>Prólogo del libro El tiempo consentido</h3>
<address style="text-align: right;">Álvaro Salvador</address>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/4.jpg"></a>La poesía de Roberto Arizmendi es como el propio Roberto Arizmendi: en muy pocos casos he visto que se produzca un grado tal de identificación entre poesía y vida como en la obra de este poeta mexicano, nacido en Aguascalientes en 1945, que yo no dudaría calificar como un poeta discreto (que no como un discreto poeta). Dije en otro lugar que podríamos dividir a los poetas en poetas exhibicionistas y poetas discretos, poetas que antes de nacer ya ejercen como tales y poetas que no dejan de asombrarse ante la solemnidad de la palabra que intenta definirlos.</p>
<p> </p>
<p>Los poetas discretos, como Roberto Arizmendi, tienen una conciencia clara de que la verdadera sabiduría consiste en tener siempre presente el tamaño de su propia ignorancia. No es una cuestión de humildad ni de falsa modestia, no se trata de enmascarar bajo un fingido pudor su habilidad manifiesta con las palabras, para envolverla así de una pretendida trascendencia que procure las recompensas con que el vulgo premia lo que desconoce. Su actitud se corresponde con una manera de estar, un modo de ser en el mundo, un modo de mostrarse amantes, eruditos o poetas.</p>
<p>En estos casos, tanto la poesía como la vida escriben el mismo discurso, hablan la misma lengua.</p>
<p>La crítica se ha referido por extenso al carácter comprometido de la poesía de Arizmendi en su primera época o a la recurrente temática amorosa en los libros de madurez. Sin embargo, yo me atrevería a afirmar que el rasgo que define de una manera más poderosa y original la trayectoria poética de Roberto Arizmendi es la preocupación por el tiempo. Ya el libro inicial de su trayectoria, &#8220;Las cartas del tiempo&#8221; (1981), hace una apuesta arriesgada por esta problemática, desde la preocupación social que preside sus temáticas iniciales:</p>
<p>¿Sabes la hora que vivimos?</p>
<p>Cuántos minutos nos falta para el tope</p>
<p>Cuánto tiempo nos queda para asestar el golpe</p>
<p>No obstante, aunque en ningún momento el poeta va a prescindir de la preocupación solidaria por los otros, los versos que cierran el libro, más allá de la marca sangrienta de la historia, apelan a la intrahistoria deseable de una futura vida que el poeta tendrá que experimentar en primera persona: &#8230;cada piedrita de esta tierra/ tendrá que ir encontrando su acomodo./ Vamos a darle su espacio a cada tiempo,/ con cuidado&#8230;</p>
<p>La preocupación por el tiempo es fundamentalmente aquí una preocupación por su paso, por su fluir, lo que nos lleva directamente a las interrogaciones sobre el transcurso de la vida, su final , la muerte, y el sentido que esta vida y esta muerte tienen para la existencia humana. La medicina más inmediata para la angustia que puede acarrear esta preocupación no se agota con la poesía misma, sino que se prolonga, más balsámica si cabe, en el tema del amor y del erotismo.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/31.jpg"></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/4.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-332" title="4" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/4-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Roberto Arizmendi es también un poeta del amor, un poeta del amor en sus más variadas manifestaciones: el amor presente, el amor ausente, el presentido, el imaginado, el vivido, el evocado, el maldito. De cualquier modo, y a pesar de los distintos puntos de vista, el tono de la poesía amorosa de Arizmendi es a menudo cordial, un tono amable que no se extralimita ni a favor ni en contra. Como ha señalado Héctor Carreto, la anécdota amorosa que Arizmendi nos relata y vivifica se trasciende en ocasiones hacia un amor a la Naturaleza. Se trata, pues, de una poesía orgánica que manifiesta una actitud panteísta ante la vida, buscando siempre la relación armónica con las cosas, los seres o los acontecimientos, con el discurrir cíclico del tiempo vital.</p>
<p>No debe extrañarnos que una poesía así se refugie en un lenguaje sencillo y directo. Arizmendi conoce la distorsión sintáctica y la experimentación métrica de la poesía contemporánea, sin embargo sus registros, aunque a veces aparenten desenfado y novedad, se refugian siempre en las tradiciones de la poesía hispánica más coloquial. Tiene maestros cercanos, como Jaime Sabines, Juan Bañuelos o Rubén Bonifaz Nuño y también otros más lejanos y complejos, pero que contribuyen de igual manera con sus ejemplos a un mayor acercamiento al universo de la emoción cotidiana como Pablo Neruda o César Vallejo.</p>
<p>El tiempo que Arizmendi intenta atrapar en sus libros es un tiempo con sentido, en su doble acepción. Un tiempo lleno de sentido, del sentido de la historia colectiva y de la preocupación humana por los grandes temas que inquietan al ser humano, el amor, la muerte, la solidaridad, el paso del tiempo, etc., y ocupan a la poesía. Pero también lleno del sentido de las historias individuales, de las peripecias del sujeto contemporáneo que lucha por construirse día a día en medio de las miserias cotidianas, las frustraciones, las pequeñas victorias o los instantes robados a la felicidad. Y es también un tiempo consentido en la medida en que consiente al poeta su captura, es decir, la victoria no por más momentánea y perecedera menos valiosa, sobre la muerte lenta, sobre la muerte en vida que todos los seres humanos tenemos que arrastrar tan vallejianamente como nos es posible. Es decir, equilibrando en la balanza de las palabras la tristeza con la dulzura, discretamente, como hace siempre Roberto Arizmendi con su poesía y su vida.</p>
<p>________________________________________________</p>
<h3>&#8220;La filosofía de la vida en movimiento/filosofía del instante en El tiempo consentido de Roberto Arizmendi&#8221;</h3>
<address style="text-align: right;"><strong><em>Gracia Morales Ortiz </em>(Universidad de Jaén) <a name="_ednref1" href="http://www.robertoarizmendi.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_edn1"><strong>[1]</strong></a></strong></address>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/31.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-310" title="31" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/31-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Roberto Arizmendi nace en Aguascalientes, México, y vive actualmente en el barrio de Coyoacán, en el Distrito Federal. Tiene publicados 23 libros de poesía, varios epistolarios y textos testimoniales y numerosos trabajos sobre educación. Ha sido profesor de enseñanza media y superior, ha ejercido como Rector, ha formado parte de numerosas Juntas de Gobierno de Universidades mexicanas, ha sido secretario de la Asociación Nacional de Universidades de México, y, desde hace dieciséis años, trabaja como consultor privado para las Universidades de su país, en proyectos de eva­luación y mejora de los sistemas educativos. Es también una persona muy activa en el ámbito cultural de su país; por ejemplo, ha ejercido como jurado de múltiples certámenes y ha organizado algunos premios nacionales. Su obra poética, por la que ha sido galardonado en varias ocasiones, ha aparecido también en revistas, publicaciones colectivas y numerosos sitios de internet.</p>
<p>El libro <em>El tiempo consentido</em><a name="_ednref2" href="http://www.robertoarizmendi.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_edn2"><em><strong>[2]</strong></em></a>, es una antología que transita por sus 37 años de creación poética. Como toda antología, implica la selección de unos poemas y el necesario prescindir de otros. Me parece que los que Ál­varo Salvador ha elegido componen un volumen equilibrado y armónico, donde se recogen textos de al menos dieciocho poemarios de Arizmendi, pero por el que el lector se desliza sin sentir los sobresaltos y rupturas que a veces resultan inevitables en las antologías donde se da cuenta del largo recorrido de un autor.</p>
<p>Y es que, a pesar de las variaciones temáticas y estilísticas, toda la obra poética de Arizmendi se mantiene fiel a un modo de expresión lírica: la presencia de un yo que nos habla con un lenguaje deliberadamente sencillo, honesto; una voz que se coloca ante el lector sin estridencias, con esa sensibilidad volcada sobre lo cotidiano-trascendente que tan buenos frutos ha dado ya en la poesía en lengua española.</p>
<p>En el prólogo, Álvaro Salvador nos dice: &#8220;La crítica se ha referido por extenso al carácter comprometido de la poesía de Arizmendi en su primera época o a la recurrente temática amorosa en los libros de madurez. Sin embargo, yo me atrevería a firmar que el rasgo que define de una manera más poderosa y original la trayectoria poética de Roberto Arizmendi es la preocupación por el tiempo&#8221;. <a name="_ednref3" href="http://www.robertoarizmendi.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_edn3">[3]</a></p>
<p>Estoy de acuerdo con Álvaro, y también cuando expone: &#8220;La preocupación por el tiempo es fundamentalmente aquí una preocupación por su paso, por su fluir&#8221;. <a name="_ednref4" href="http://www.robertoarizmendi.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_edn4">[4]</a></p>
<p>El paso del tiempo, el fluir del tiempo.</p>
<p>Yo diría más: nuestro paso por el tiempo, nuestro fluir a través del tiempo. El yo poético que aparece en buena parte de estos poemas es un perso­naje en movimiento. Como el propio Arizmendi, el yo lírico de El tiempo consentido es un caminante, un viajero, un errabundo, un paseante.</p>
<p>En esta antología encuentro lo que podría llamarse una filosofía de la vida en movimiento. En permanente cambio, en permanente actitud de asombro y descubrimiento. De hecho, muchos de los motivos simbólicos que elige en sus poemas son también elementos móviles, elementos en constante renovación, elementos &#8220;pasajeros&#8221; o que invitan al viaje: la lluvia, el mar, la luna, el barco, el viento, el camino&#8230; En este sentido, Héctor Carreto también ha sabido ver la inclinación de Arizmendi hacia las &#8220;imágenes mutables&#8221; y como ellas perfilan una idea del hombre &#8220;como nómada en la vida&#8221;. <a name="_ednref5" href="http://www.robertoarizmendi.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_edn5">[5]</a></p>
<p>La propia actividad creativa aparece también emparentada con esta voluntad de movimiento, de caminar constante. Dice en el poema &#8220;Andante&#8221;:</p>
<p><em>&#8220;Los creadores son andantes sempiternos. El andante recorre senderos, siempre en búsqueda constante e insa­tisfecha, sin ocultar flaquezas. Carga sus obsesiones y fantasmas. Lleva siempre siempre su verdad a cuestas. Nómada del amor y encendedor de fuegos; descubridor de estrellas; artífice de espacios infinitos. Se toma de la mano con los dioses y recorre con ellos senderos celestiales a donde no pueden llegar los satisfechos.&#8221;</em> (p. 57).</p>
<p>Esta, como he dicho, filosofía de la vida en movimiento, está íntima y lógicamente emparentada con una noción del tiempo como vivencia del instante. Como afirma en ese mismo poema al que me he referido antes sobre los andantes, estos, los que siempre están moviéndose, en palabras de Roberto, &#8220;Convierten el instante en infinito&#8221; (p. 58).</p>
<p>Sería posible remitir aquí a muchos poemas donde encontramos esa apuesta por el momento presente, inevitablemente efímero. Por citar al­gunos versos: en &#8220;Inventor de mí mismo&#8221; afirma el yo poético: &#8220;Estoy por inventarme / cada día&#8221; (p. 46); o en el texto &#8220;En medio de la lluvia&#8221; nos confiesa: &#8220;En medio de la lluvia / hago de cada gota / un presente interminable.&#8221; (p. 77) Al yo poético que aparece en estos poemas lo que le interesa es &#8220;este espacio preciso en que pisamos&#8221; (p. 82), como expresa en &#8220;Edificar la morada que soñamos&#8221;. Por eso, encontramos también en sus escritos una predilección por lo fugaz: una ciudad brevemente entrevista durante un viaje, la visión pasajera de una muchacha bella en la calle o la coincidencia con una mujer en un vuelo Madrid-México.</p>
<p>Ahora bien, esta constante vivencia del presente no cancela ni la conciencia del pasado ni la del futuro. Tanto el recuerdo como la idea del porvenir se hallan también en estos poemas, pero como experiencias que tienen importancia por su repercusión sobre lo actual. Es decir, la memoria supone la re-vivificación de lo ya ocurrido, el ayer vuelve a existir aquí y ahora mediante la invocación del poeta, que posibilita así la permanencia de lo ausente. Dice, por ejemplo, en &#8220;Tu caricia</p>
<address><em>Llevo tu caricia por todas partes<br />
</em><em>paseándola como un perro fiel o un amuleto;<br />
</em><em>me sirve de anteojos para ver la vida<br />
</em><em>o de zapato para no desmayar en mis andanzas.<br />
</em>(p. 104).</address>
<p>La noción de futuro, por su parte, y las emociones que provoca (la ilusión, la esperanza, el deseo, el anhelo, la impaciencia), son también parte del &#8220;ahora&#8221; del yo poético. La conciencia del mañana funciona como un motor de búsqueda desde el presente, como una promesa que moviliza e ilumina el instante actual.</p>
<p>Citando un fragmento de &#8220;En otra advocación y otro tiempo&#8221;:</p>
<address><em>y no te alcanzo,<br />
</em><em>eres sólo parte integrante del deseo<br />
</em><em>y el amor es gozo de saber<br />
</em><em>que un día,<br />
</em><em>como ayer,<br />
</em><em>recorreré de nuevo<br />
</em><em>el inmenso océano de tu piel dormida.<br />
</em>(p. 107).</address>
<address> </address>
<p>Se ha dicho en muchas ocasiones que la poesía de Roberto Arizmendi aborda en todas sus dimensiones el tema amoroso<a name="_ednref6" href="http://www.robertoarizmendi.com/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_edn6">[6]</a>. Y es verdad. Pero la vivencia del amor que aparece en sus textos se incluye dentro de esta &#8220;filosofía de la vida en movimiento / filosofía del instante&#8221; de la que venimos hablando. Por eso, el yo poético propone a la persona amada en &#8220;Toda la vida para amarte&#8221;:</p>
<address><em>Qué tal si te dijera<br />
</em><em>que nos amásemos un mes.<br />
</em><em>Con un reloj<br />
</em><em>a la mano<br />
</em><em>para que nos marcara el tiempo.<br />
</em><em>No más.<br />
</em><em>Al fin mi vida<br />
</em><em>sólo tiene<br />
</em><em>treinta días,<br />
</em><em>(según mi calendario).<br />
</em>(pág. 92).</address>
<p>El sentimiento amoroso se sitúa, inevitablemente, en ese instante efímero del presente, entre la memoria de lo ya pasado y la esperanza del porvenir.</p>
<address><em>Era consciente de que el amor<br />
</em><em>es efímero<br />
</em><em>porque cada encuentro<br />
</em><em>se diluye entre el deseo<br />
</em><em>siempre insatisfecho<br />
</em><em>y el anhelo que surge<br />
</em><em>de la esperanza que se abriga.<br />
</em>(pág. 145).</address>
<p>Así, la experiencia del amor se plantea también como un viaje, como un movimiento constante que lleva al reiterado descubrimiento de la persona amada y del propio yo, ambos circulando en un proceso siempre renovado de creación y destrucción. Así puede verse, claramente, en &#8220;Constrúyeme de nuevo&#8221;:</p>
<address><em>Destrózame mi vientre<br />
</em><em>parte en cuatro, en ocho, en mil pedazos<br />
</em><em>mis brazos y mis piernas.<br />
</em><em>Voltéame los ojos,<br />
</em><em>revuelve mis cabellos.<br />
</em><em>Pon en un saco todo.<br />
</em><em>Cuando te canses ya<br />
</em><em>de deshacerme en partes,<br />
</em><em>constrúyeme de nuevo.<br />
</em>(p. 37).</address>
<p>Finalmente, quiero apuntar que esta &#8220;filosofía del instante&#8221; no nace de la irresponsabilidad, la ingenuidad o el nihilismo. Al contrario, es un compromiso a muerte con la vida, porque esta visión gozosa del presente surge como contrapunto y respuesta ante la conciencia de la propia soledad, surge como asidero ante la experiencia de la propia e insoslayable individualidad, que aparece expresada en muchos de sus textos.</p>
<p>Ya que, como dice Roberto en un breve y magnífico poema, titulado &#8220;Alegría&#8221;:</p>
<address><em>Cada sonrisa<br />
</em><em>esconde<br />
</em><em>su dosis proporcional<br />
</em><em>de desconsuelo.<br />
</em>(p. 29).</address>
<address></address>
<address>_____________________________________________</address>
<h3> DESDE LA RED</h3>
<address class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: right;">Aguascalientes, Ags, 20 octubre 2008</address>
<address class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: right;"></address>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"> </p>
<p>En Granada, España, tierra del poeta Federico García Lorca, el poeta mexicano Roberto Arizmendi presentó un libro antológico sobre su propia obra poética, que fue recopilado por el Catedrático de la Universidad de Granada Alvaro Salvador, quien es además el autor del prólogo.</p>
<p>Arizmendi, nacido en Aguascalientes y que se formó aquí hasta terminar los estudios de bachillerato, ha desarrollado una sólida carrera en el campo de la educación y de la literatura, especialmente de la poesía, que se refleja en 22 libros de poesía ya editados, todos de su autoría.</p>
<p>La presentación del libro &#8220;El tiempo consentido. Antología 1970-2007&#8243;, que forma parte de la colección Granada Literatura, se hizo el 8 de octubre en el salón del Plenos del Ayuntamiento de Granada con la presencia de autoridades municipales y universitarias, profesores y estudiantes universitarios, amantes de la poesía, medios de comunicación y público granadino.</p>
<p>Las reseñas de prensa fueron sumamente elogiosas para la obra de Arizmendi, al que califican como &#8220;entrañable poeta amigo de Granada&#8221; y como un innovador de la poesía, al dar no solamente un contenido de belleza y fondo en la expresión, sino una vertiente que destaca el compromiso social que requiere el momento.</p>
<p>Arizmendi, quien actualmente vive en la Ciudad de México donde desarrolla su actividad como consultor en temas educativos, es ampliamente reconocido en los círculos de la poesía y de la literatura tanto de España como de otros países de habla castellana, especialmente en el sur del continente americano.</p>
<address></address>
<p> <img class="alignleft size-medium wp-image-314" title="pe3" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/pe3-300x222.jpg" alt="" width="300" height="222" /> </p>
<p> </p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/pe3.jpg"></a></p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/pe4.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-315" title="pe4" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/pe4-237x300.jpg" alt="" width="237" height="300" /></a></p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/pe3.jpg"></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/pe1.jpg"></a></p>
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<h2>__________________________</h2>
<h2>ISLA NEGRA</h2>
<h3>Granada: presentan libro de Roberto ArizmendiPresentación del libro<br />
EL TIEMPO CONSENTIDO</h3>
<p>Antología poética 1970-2007<br />
Del poeta mexicano Roberto Arizmendi<br />
Selección y prólogo de Álvaro Salvador<br />
Salón de Plenos del Ayuntamiento de Granada<br />
Plaza del Carmen, Granada, España. Miércoles 8 de octubre de 2008 a las 20 horas, 8 de la tarde<br />
Roberto Arizmendi.- Aguascalientes, México, 1945. Tiene publicados 23 libros de poesía, 5 epistolarios, 2 de literatura testimonial y varios sobre educación. Además de poeta es o ha sido ensayista, promotor cultural, conferencista, profesor universitario y directivo en universidades, instituciones y organismos educativos.<br />
&#8220;El tiempo que Arizmendi intenta atrapar en sus libros es un tiempo con sentido, en su doble acepción. Un tiempo lleno de sentido, del sentido de la historia colectiva y de la preocupación humana por los grandes temas que inquietan al ser humano, el amor, la muerte, la solidaridad, el paso del tiempo, etc., y ocupan a la poesía. Pero también lleno del sentido de las historias individuales, de las peripecias del sujeto contemporáneo que lucha por construirse día a día en medio de las miserias cotidianas, las frustraciones, las pequeñas victorias o los instantes robados a la felicidad. Y es también un tiempo consentido en la medida en que consiente al poeta su captura, es decir, la victoria no por más momentánea y perecedera menos valiosa, sobre la muerte lenta, sobre la muerte en vida que todos los seres humanos tenemos que arrastrar tan vallejianamente como nos es posible. Es decir, equilibrando en la balanza de las palabras la tristeza con la dulzura, discretamente, como hace siempre Roberto Arizmendi con su poesía y su vida&#8221;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Villahermosa (2008)</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2009 22:14:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[6. Lecturas, presentaciones y encuentros]]></category>

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		<description><![CDATA[El viernes 5 de septiembre de 2008 la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco presentó uno de sus más recientes ediciones, el libro de poemas de Roberto Arizmendi, en el Auditorio &#8220;Manuel Sánchez Mármol&#8221; del Instituto Juárez de esa casa de estudios. Fue una velada con el auditorio lleno de estudiantes, maestros y escritores en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="TEXT-ALIGN: left"><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/invitacion2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-303" title="invitacion2" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/invitacion2-196x300.jpg" alt="" width="196" height="300" /></a>El viernes 5 de septiembre de 2008 la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco presentó uno de sus más recientes ediciones, el libro de poemas de Roberto Arizmendi, en el Auditorio &#8220;Manuel Sánchez Mármol&#8221; del Instituto Juárez de esa casa de estudios. Fue una velada con el auditorio lleno de estudiantes, maestros y escritores en el que los escritores Margarito Palacios Maldonado, Vicente Gómez Montero, Miguel Ángel Ruiz Magdonell y el propio autor, estuvieron conversando sobre la obra poética de Roberto Arizmendi, sus procesos creativos, sus temas recurrentes y fantasmas, sus motivaciones y la intimidad del acto creativo del artista. Margarito Palacios leyó un breve ensayo analítico de la obra de Arizmendi, quien además de sus comentarios leyó algunos de los poemas contenidos en el libro y se escucharon poemas de Roberto Arizmendi musicalizados por los trovadores: Jesús &#8220;Chúo Ruiz&#8221; venezolano, Pepe Ordás cubano y Sergio Ameneiros también cubano. Una velada literaria conversada y musicalizada en un ambiente de calidez y apertura para gozo de todos los asistentes.</p>
<p style="TEXT-ALIGN: left"> </p>
<p style="TEXT-ALIGN: left">___________________________________________</p>
<h3 style="TEXT-ALIGN: left">Roberto Arizmendi : Mitología  y Filosofía Poéticas </h3>
<address style="TEXT-ALIGN: right">Margarito Palacios Maldonado</address>
<h4 style="TEXT-ALIGN: right"> </h4>
<h5>Mitología Griega y Fenomenología de lo Espontáneo</h5>
<p>Entre lo apolíneo y lo dionisiaco, entre el realismo y el simbolismo, entre lo concreto y lo abstracto, entre la poesía pura y la poesía concreta, Roberto Arizmendi parece navegar con la seguridad de Jasón, el capitán de los argonautas griegos, y su obra, como la barca de los héroes míticos, resiste vendavales y tormentas, sin perder su rumbo y su objetivo: llegar a la Cólquida para traer a Yolcos, como preciado trofeo, el vellocino de oro.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/3.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-304" title="3" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/3-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>El libro titulado <strong><em>Sabio presagio de tu enigma</em></strong> viene a ser como esa crónica de viaje, en la que Jasón (Roberto) relata sus encuentros con mujeres, hechiceras y sirenas, logrando superar todos los desafíos que se le presentan gracias a la ayuda que recibe de mujeres enamoradas, seducidas por su belleza varonil.</p>
<p>Dejando por un momento la mitología griega, quiero avisarles que este fin de semana navegué en la página web de Roberto y disfruté su poesía y su prosa con el deleite de un lector afortunado.</p>
<p>¿Por qué afortunado?</p>
<p>Por dos razones fundamentales. La obra de Roberto es buena y es breve. Dos cualidades que no suelen acompañarse con mucha frecuencia.</p>
<p>Pero, para mi fortuna, la tarea que me había encargado Miguel Ángel Ruiz Magdónel, el culpable de que me encuentre hoy ante ustedes, se abrevió y facilitó mucho a partir de ese viaje cibernético; pues, constaté que los títulos que trae su libro, que hoy presentamos, hace referencia a prácticamente toda su obra poética anterior; por lo que &#8220;Reiteración del canto&#8221;, con el que inicia el desarrollo de este libro, es, precisamente, una reincidencia, una reposición, una caída más de su yo poético que, como el enamoradizo Jasón, es incapaz de resistirse a la belleza de las mujeres que, para su fortuna, no tienen más oídos que para sus palabras.</p>
<p>Y entonces, como para reforzar mi símil entre Roberto el poeta y Jasón el argonauta, veamos cómo titula la segunda y la tercera partes de su poemario: &#8220;Sombras y tormentas&#8221;, y &#8220;Horizontes nuevos&#8221;. ¿Nada que ver con el azaroso viaje de esos locos héroes míticos, entre los que figuraban Orfeo, Cástor, Pólux, Peleo, Hércules, Teseo, Alertes y Atalanta, la única mujer de la expedición, famosa corredora y arquera?</p>
<p>Como que las referencias mitológicas se me imponían, a pesar de que la poesía de Roberto nos hable de un mundo concreto en el que la mujer se palpa y disfruta con los cinco sentidos. Estamos, pues, frente a una fenomenología de lo cotidiano, pero que tiene una conexión evidente, quizá remota y poco intelectiva, con la zaga mítica griega. Sin embargo, creo que el amor de Roberto por el mar ha hecho este trabajo subconsciente en su creación poética, ya que la despojada trama anecdótica de su poemario, producto de una abstracción propia de la poesía pura, lleva al lector hacia territorios semánticos en los que el enigma, el misterio, el arcano son el recurso con que el poeta evade la pregunta por su interlocutora u objeto poético.</p>
<p>Porque, ¿cómo no vaticinar, en poemas como &#8220;Hacer de tu gozo el gozo mío&#8221; y &#8220;Mi sed de repasarte&#8221;, el nombre de Hipsípila, la reina de las mujeres de Lemmos, o el de Medea, la hechicera que lo ayudó a conquistar su trofeo, con tal de que la llevara con él y la hiciera su esposa?</p>
<p>Aunque los poemas de Roberto Arizmendi están anclados en la fenomenología de la palabra como símbolo del cuerpo y sinónimo de identidad apolínea, es en el amor y la sensualidad de los sentidos donde se reafirma su vocación dionisiaca. Y en ese vaivén entre estos dos arquetipos estéticos, concebidos por Friedrich Nietzsche en su <strong><em>Origen de la tragedia</em></strong>, que la obra de Roberto Arizmendi parece navegar por el estrecho vigilado por dos monstruos mitológicos conocidos como Escila y Caribdis.</p>
<p>A diferencia de Odiseo, quien prefirió perder la mitad de sus tripulantes devorados por los voraces perros de Escila, para no perder su barco al acercarse demasiado al remolino de Caribdis, Jasón logró cruzar el estrecho de Mesina sin mayor contratiempo gracias a los poderes de Medea.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-302" title="2" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/2-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a>Como crónica de Jasón, Roberto Arizmendi escribe poemas con títulos muy reveladores: <em>Mi vida se construye con tu canto, Tu tacto anuncia el Paraíso, Cauce para los barcos de esperanza, La luz de las quimeras, Descubriendo secretos, Virtuosos del amor, Comencé por deletearte mis insomnios, Sol de media tarde, Descubridora del amor, Para reconocerte cada noche, En otra advocación y en otro tiempo, Todo se vuelve canto.</em></p>
<p>En fin, que desde los títulos, sus poemas traen el reverbero mitológico de la creación dionisiaca, pero tratada con la maestría del orfebre apolíneo, que va desgajando la palabra con el ritmo mágico del historiador, deletreando con sensualidad frutal el cuerpo femenino, de tal manera que la mitología griega se traduce en fenomenología de lo espontáneo, discurso poético que se va forjando con signos y símbolos de un lenguaje apenas descifrado por el tiempo.</p>
<p> </p>
<h5>Lenguaje y Recursos Poéticos</h5>
<p>El lenguaje poético de Roberto Arizmendi es directo, breve, preciso, claro. Estas cualidades apolíneas se contraponen, o, mejor dicho, se complementan con el sensualismo de sus referentes poéticos, donde la inmediatez filosófica nos habla de una actitud hedonista por excelencia, un existencialismo optimista que no renuncia ni al tiempo ni al espacio que le pertenecen, que siente suyos.</p>
<p>Si su lenguaje poético se caracteriza por esa serenidad apolínea, sus recursos poéticos también son mesurados, nada estrambóticos ni rebuscados. Podríamos decir que su propósito comunicativo tiene preeminencia frente a la búsqueda de innovaciones lingüísticas con que suelen adornar su obra los poetas modernistas. Es por eso que su obra se acerca más a los postulados de la poesía pura, despojándola de anécdotas y figuras retóricas.</p>
<p>Más preocupado por la imagen que por el sonido, Roberto Arizmendi construye su obra a base de referentes inmediatos, asociando ideas que se correlacionan o contrastan en un mundo de significados compartidos, sin más intenciones que las de hacer cómplice al lector del misterio que se comparte, aunque no exista seguridad alguna de su existencia, y todo lo que existe en el universo no sea más que ese enigma presentido, producto de una intuición que hace al poeta cada día más sabio.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-305" title="1" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Aunque el lenguaje y los recursos poéticos de Roberto Arizmendi son comunes a todos los que usamos el idioma español, y él nos los comparte como el pan y la sal; sabemos bien que, al usarlos, el poeta se arriesga, como Jasón, a cruzar el estrecho de Mesina, sorteando el peligro de perecer entre las fauces de Escila y el remolino de Caribdis. Es como estar entre la espada y la pared. En el caso de Roberto, es navegar entre el sueño sensual del Dionisio arrebatado, epítome del placer, y la serena vigilia del clarividente Apolo, patrón de los oráculos y sabio descifrador de enigmas.</p>
<p> </p>
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<h3 style="text-align: left;" mce_style="text-align: left;"><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/invitacion2.jpg" mce_href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/invitacion2.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-303" title="invitacion2" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/invitacion2-196x300.jpg" mce_src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/invitacion2-196x300.jpg" alt="" width="196" height="300" /></a></h3>
<h3 style="text-align: left;" mce_style="text-align: left;"><strong>Roberto Arizmendi: Mitología  y Filosofía Poéticas</strong></h3>
<p align="center">
<address style="text-align: right;" mce_style="text-align: right;">Margarito Palacios Maldonado</address>
<h4></h4>
<h4><strong>Mitología Griega y Fenomenología de lo Espontáneo</strong></h4>
<p>Entre lo apolíneo y lo dionisiaco, entre el realismo y el simbolismo, entre lo concreto y lo abstracto, entre la poesía pura y la poesía concreta, Roberto Arizmendi parece navegar con la seguridad de Jasón, el capitán de los argonautas griegos, y su obra, como la barca de los héroes míticos, resiste vendavales y tormentas, sin perder su rumbo y su objetivo: llegar a la Cólquida para traer a Yolcos, como preciado trofeo, el vellocino de oro.</p>
<p>El libro titulado <strong><em>Sabio presagio de tu enigma</em></strong> viene a ser como esa crónica de viaje, en la que Jasón (Roberto) relata sus encuentros con mujeres, hechiceras y sirenas, logrando superar todos los desafíos que se le presentan gracias a la ayuda que recibe de mujeres enamoradas, seducidas por su belleza varonil.<a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/3.jpg" mce_href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/3.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-304" title="3" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/3-300x225.jpg" mce_src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/3-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>Dejando por un momento la mitología griega, quiero avisarles que este fin de semana navegué en la página web de Roberto y disfruté su poesía y su prosa con el deleite de un lector afortunado.</p>
<p>¿Por qué afortunado?</p>
<p>Por dos razones fundamentales. La obra de Roberto es buena y es breve. Dos cualidades que no suelen acompañarse con mucha frecuencia.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/2.jpg" mce_href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-302" title="2" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/2-300x224.jpg" mce_src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/2-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a>Pero, para mi fortuna, la tarea que me había encargado Miguel Ángel Ruiz Magdónel, el culpable de que me encuentre hoy ante ustedes, se abrevió y facilitó mucho a partir de ese viaje cibernético; pues, constaté que los títulos que trae su libro, que hoy presentamos, hace referencia a prácticamente toda su obra poética anterior; por lo que &#8220;Reiteración del canto&#8221;, con el que inicia el desarrollo de este libro, es, precisamente, una reincidencia, una reposición, una caída más de su yo poético que, como el enamoradizo Jasón, es incapaz de resistirse a la belleza de las mujeres que, para su fortuna, no tienen más oídos que para sus palabras.</p>
<p>Y entonces, como para reforzar mi símil entre Roberto el poeta y Jasón el argonauta, veamos cómo titula la segunda y la tercera partes de su poemario: &#8220;Sombras y tormentas&#8221;, y &#8220;Horizontes nuevos&#8221;. ¿Nada que ver con el azaroso viaje de esos locos héroes míticos, entre los que figuraban Orfeo, Cástor, Pólux, Peleo, Hércules, Teseo, Alertes y Atalanta, la única mujer de la expedición, famosa corredora y arquera?</p>
<p>Como que las referencias mitológicas se me imponían, a pesar de que la poesía de Roberto nos hable de un mundo concreto en el que la mujer se palpa y disfruta con los cinco sentidos. Estamos, pues, frente a una fenomenología de lo cotidiano, pero que tiene una conexión evidente, quizá remota y poco intelectiva, con la zaga mítica griega. Sin embargo, creo que el amor de Roberto por el mar ha hecho este trabajo subconsciente en su creación poética, ya que la despojada trama anecdótica de su poemario, producto de una abstracción propia de la poesía pura, lleva al lector hacia territorios semánticos en los que el enigma, el misterio, el arcano son el recurso con que el poeta evade la pregunta por su interlocutora u objeto poético.</p>
<p>Porque, ¿cómo no vaticinar, en poemas como &#8220;Hacer de tu gozo el gozo mío&#8221; y &#8220;Mi sed de repasarte&#8221;, el nombre de Hipsípila, la reina de las mujeres de Lemmos, o el de Medea, la hechicera que lo ayudó a conquistar su trofeo, con tal de que la llevara con él y la hiciera su esposa?</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/1.jpg" mce_href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-305" title="1" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/1-300x225.jpg" mce_src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Aunque los poemas de Roberto Arizmendi están anclados en la fenomenología de la palabra como símbolo del cuerpo y sinónimo de identidad apolínea, es en el amor y la sensualidad de los sentidos donde se reafirma su vocación dionisiaca. Y en ese vaivén entre estos dos arquetipos estéticos, concebidos por Friedrich Nietzsche en su <strong><em>Origen de la tragedia</em></strong>, que la obra de Roberto Arizmendi parece navegar por el estrecho vigilado por dos monstruos mitológicos conocidos como Escila y Caribdis.</p>
<p>A diferencia de Odiseo, quien prefirió perder la mitad de sus tripulantes devorados por los voraces perros de Escila, para no perder su barco al acercarse demasiado al remolino de Caribdis, Jasón logró cruzar el estrecho de Mesina sin mayor contratiempo gracias a los poderes de Medea.</p>
<p>Como crónica de Jasón, Roberto Arizmendi escribe poemas con títulos muy reveladores: <em>Mi vida se construye con tu canto, Tu tacto anuncia el Paraíso, Cauce para los barcos de esperanza, La luz de las quimeras, Descubriendo secretos, Virtuosos del amor, Comencé por deletearte mis insomnios, Sol de media tarde, Descubridora del amor, Para reconocerte cada noche, En otra advocación y en otro tiempo, Todo se vuelve canto.</em></p>
<p>En fin, que desde los títulos, sus poemas traen el reverbero mitológico de la creación dionisiaca, pero tratada con la maestría del orfebre apolíneo, que va desgajando la palabra con el ritmo mágico del historiador, deletreando con sensualidad frutal el cuerpo femenino, de tal manera que la mitología griega se traduce en fenomenología de lo espontáneo, discurso poético que se va forjando con signos y símbolos de un lenguaje apenas descifrado por el tiempo.</p>
<p><strong>Lenguaje y Recursos Poéticos</strong></p>
<p>El lenguaje poético de Roberto Arizmendi es directo, breve, preciso, claro. Estas cualidades apolíneas se contraponen, o, mejor dicho, se complementan con el sensualismo de sus referentes poéticos, donde la inmediatez filosófica nos habla de una actitud hedonista por excelencia, un existencialismo optimista que no renuncia ni al tiempo ni al espacio que le pertenecen, que siente suyos.</p>
<p>Si su lenguaje poético se caracteriza por esa serenidad apolínea, sus recursos poéticos también son mesurados, nada estrambóticos ni rebuscados. Podríamos decir que su propósito comunicativo tiene preeminencia frente a la búsqueda de innovaciones lingüísticas con que suelen adornar su obra los poetas modernistas. Es por eso que su obra se acerca más a los postulados de la poesía pura, despojándola de anécdotas y figuras retóricas.</p>
<p>Más preocupado por la imagen que por el sonido, Roberto Arizmendi construye su obra a base de referentes inmediatos, asociando ideas que se correlacionan o contrastan en un mundo de significados compartidos, sin más intenciones que las de hacer cómplice al lector del misterio que se comparte, aunque no exista seguridad alguna de su existencia, y todo lo que existe en el universo no sea más que ese enigma presentido, producto de una intuición que hace al poeta cada día más sabio.</p>
<p>Aunque el lenguaje y los recursos poéticos de Roberto Arizmendi son comunes a todos los que usamos el idioma español, y él nos los comparte como el pan y la sal; sabemos bien que, al usarlos, el poeta se arriesga, como Jasón, a cruzar el estrecho de Mesina, sorteando el peligro de perecer entre las fauces de Escila y el remolino de Caribdis. Es como estar entre la espada y la pared. En el caso de Roberto, es navegar entre el sueño sensual del Dionisio arrebatado, epítome del placer, y la serena vigilia del clarividente Apolo, patrón de los oráculos y sabio descifrador de enigmas.</p>
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		<title>Cd. Obregón (2005)</title>
		<link>http://www.robertoarizmendi.com/cd-obregon-2005</link>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2009 20:54:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El 15 de abril de 2005, en el Auditorio de la Universidad Tecnológica del Sur de Sonora, con sede en Ciudad Obregón, se hizo la presentación del poemario de Roberto Arizmendi titulado Sueños. El Rector de la institución, Lic. Alberto Flores Urbina, dio la bienvenida y presentó al autor del libro, así como a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/iv05-052.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-295" title="iv05-052" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/iv05-052-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>El 15 de abril de 2005, en el Auditorio de la Universidad Tecnológica del Sur de Sonora, con sede en Ciudad Obregón, se hizo la presentación del poemario de Roberto Arizmendi titulado Sueños. El Rector de la institución, Lic. Alberto Flores Urbina, dio la bienvenida y presentó al autor del libro, así como a la poeta Elva Macías, a cargo de quien estuvieron os comentarios sobre el reciente libro de Arizmendi.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/iv05-055-x.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-296" title="iv05-055-x" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/iv05-055-x-300x191.jpg" alt="" width="300" height="191" /></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/iv05-059-x.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-297" title="iv05-059-x" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/iv05-059-x-300x239.jpg" alt="" width="300" height="239" /></a></p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/iv05-059-x.jpg"><br />
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<h2>Sueños de Roberto Arizmendi</h2>
<p style="TEXT-ALIGN: right"><em> Elva Macías</em></p>
<p style="TEXT-ALIGN: right"><em></em></p>
<p>El sueño, como acción fisiológica y como descanso, ocupa un tercio de nuestra vida, los sueños nocturnos, es decir lo que soñamos durante el sueño, es aproximadamente la décima parte de nuestra vida. El sueño y la vigilia tienen sus leyes, las del subconsciente el primero, las de nuestra vida en sociedad la segunda. Sin embargo, hay una tercera dimensión en la que discurren muchos de nuestros afanes: la ensoñación. &#8220;Sólo la ensoñación nos hará libres&#8221;, dice Gastón Bachelard. Esa libertad es la que especialmente goza el creador al concebir y escribir su poesía. Y en esa atmósfera y con admirable soltura se desarrolla el libro que hoy presentamos. Sueños de amor, ensimismados, elegiacos por la conciencia de haber terminado el ciclo donde ese poema y ese amor se cumplen.</p>
<p>Con esa palabra, desnuda y sugerente, Sueños, ha titulado Roberto Arizmendi este intenso libro. En él hace gala de varios recursos poéticos afortunados: Es un libro unitario pues se trata de un sólo poema compuesto de 65 cantos numerados, es decir agrupados bajo un título único. Cada poema, por breve que sea, tiene su propio desarrollo y desenlace. Otro elemento que lo hace entrañable, es el uso de la segunda persona: el yo poético se dirige a ese tú que nos hace partícipes de una evocación dramática. Porque el único medio por el que se puede mantener vivo el diálogo con el ser amado, ahora ausente, es hacerlo destinatario de esta evocación que llega casi a la intimidad de una epístola.</p>
<p>El lector escucha y mira, es testigo, en un voyeurismo literario, de ese recordatorio amoroso, como si al asomarse a la alcoba de los amantes, cumpliera un testimonio de fe en el reino del amor y la alabanza. El poema cumple con creces el propósito con que fue concebido: dejar un testimonio de un amor profundo, evocar, al oído de la amada, lo que juntos vivieron, y seguir las huellas de esos pies delcazos y esas almas desnudas, cuando pasan a la impronta del arte, al poema donde sobreviven los amantes protagonistas de esta 1 historia, cuyo rito amoroso se seguirá cumpliendo cada vez que se cumpla su lectura.</p>
<p>Las grandes culturas orientales cultivaron la poesía erótica antes que la poesía amorosa porque así lo establecieron sus propias premisas, su desarrollo cultural e histórico, su formación filosófica y estética, en las que cuerpo y espíritu no están disociados como en las culturas judeo-cristianas. Y por la razón opuesta, son los poetas occidentales, formados en la idea del pecado y lo prohibido, los que primero cantaron al amor imposible en la Edad Media.</p>
<p>Puede ser el Dante Alighieri en Italia, con La Divina Comedia, o los poetas provenzales en Francia con sus canciones de amor cortés, grandes ejemplos de los iniciadores de esta tradición en la que, invariablemente, aspiraban el amor de una dama inalcanzable. El amor es pues, un invento de occidente que ha tenido, para fortuna de los mortales, muchos cambios en su concepción y en sus alcances. Es así como, tantos siglos después, el libro Sueños, de Roberto Arizmendi, se inserta en larga la tradición de la poesía amorosa de occidente. Pero este libro ya no canta al amor imposible, es una celebración del encuentro amoroso y de su dama -ya no inalcanzable- pero rodeada aún de la ensoñación que la idealiza y ¿por qué no? a través de la poesía, la eterniza y la hace universal.</p>
<p>Caminaba por el sendero<br />
sin destino<br />
y las notas de tu boca<br />
-aún desconocidas<br />
se convertían en luz&#8230;</p>
<p>Esas notas de luz que se vierten de la boca de la amada se prolongan hasta inundar el poema, en su tersura y musicalidad, en su vehemencia y equilibrio, en su poder evocativo y en esa luz que emana -usando una imagen del dramaturgo Carlos Olmos- del brillo de la ausencia, cuando el objeto del amor no está presente, que es cuando se escriben los mejores poemas amorosos.</p>
<p>Estos Sueños vienen, además, en un afortunado nicho, un libro sobrio, con una portada azul morado que muestra un paisaje metafísico, una fotografía de Gustavo López llamada &#8220;La danza de las horas&#8221; que, apaisada en su formato, parece una ventana al sueño donde adivinamos en su monocromía, la suave alfombra de los llanos secos bajo las copas caprichosas de dos árboles míticos, sobrevivientes a toda catástrofe, como los amantes de esta historia, cantada y contada para todos nosotros. Su sello editorial es de la Universidad de Guanajuato y se acompaña también con unas certeras palabras del destacado poeta cubano Waldo Leyva que mucho ha transitado en el mundo literario de América Latina y especialmente en el de México. Él señala que, en este libro, el autor &#8220;continúa una vocación de esperanza que con cierta terquedad sostiene toda su obra. Roberto es de esos poetas intensos que no quieren dejar nada a la casualidad&#8221;. Y dice hace al señalarlo porque nada es más propicio que la terquedad y la perseverancia, que la lucidez y la precisión, para enriquecer el oficio de un escritor.</p>
<p>Y otro colega nuestro, el excelente poeta Eduardo Langagne, se ha referido a otras obras que tienen vasos comunicantes con este poema que se sustenta con cantos a la amada y por lo mismo, cantos a todas las amadas de la tierra:</p>
<p><em>La presencia de una mujer, la mujer, las mujeres, estará poblando el sueño. Pero no sólo su presencia, también su ausencia presentida. Para Flaubert &#8220;una mujer dibujada es una sola mujer, una mujer descrita es todas las mujeres &#8220;. López Velarde, que ha sido llamado padre soltero de la poesía mexicana, sin dejar de cantar a la mujer, piensa que el hijo que no ha tenido es su verdadera obra de arte. Dice Juan Gelman que cuando vino la muerte a llevarse a un hombre, de oficio albañil, le dijo: &#8220;tiene que venir también tu corazón&#8221;, el hombre contestó: &#8220;no lo tengo, mi corazón ha hecho su casa en una mujer&#8221;.</em></p>
<p><em>Arizmendi encuentra en el sueño a la mujer y su circunstancia, valga el enunciado. La imagen que se diluye como fantasma entre la niebla, por ejemplo, o una presencia intemporal, porque en los sueños el tiempo se mide de otra manera. (termina la cita).</em></p>
<p>Así también, de diversa manera, cada poeta canta sus instancias amorosas, sus rompimientos, sus pérdidas y añoranzas. En este libro que hoy celebramos, una luz contenida e íntima, como la de un velador en la mesa de noche, trasmina cada canto, cada metáfora, cada imagen. No hay estridencias que desarmonicen, ni cambios violentos de voz. Se desliza su escritura en la suavidad y la certeza del sueño. Muchas veces el que sueña, aunque el escenario no concuerde con la realidad, tiene la seguridad de que visita ciertos lugares y ciertas compañías. Este libro escrito entre la ensoñación, el sueño y la vigilia, guarda vehemencia y autenticidad. Es, en suma, un sueño circular que arrebatado al mundo onírico dice en su último canto:</p>
<p>Soñé que eras un sueño<br />
y al despertar<br />
supe<br />
que de verdad<br />
eres el sueño.</p>
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		<title>Guanajuato (2005)</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2009 20:46:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>administrador</dc:creator>
				<category><![CDATA[6. Lecturas, presentaciones y encuentros]]></category>

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		<description><![CDATA[En el marco de la Feria del Libro organizado por la Universidad de Guanajuato con el apoyo del gobierno del estado, se hizo la presentación del libro de poesía Sueños, de la autoría de Roberto Arizmendi, el cual salió publicado bajo el sello editorial de la Universidad de Guanajuato, en una velada que se efectuó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/guanajuato-024.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-292" title="guanajuato-024" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/guanajuato-024-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>En el marco de la Feria del Libro organizado por la Universidad de Guanajuato con el apoyo del gobierno del estado, se hizo la presentación del libro de poesía <em>Sueños</em>, de la autoría de Roberto Arizmendi, el cual salió publicado bajo el sello editorial de la Universidad de Guanajuato, en una velada que se efectuó el 13 de marzo de 2005, con la participación de la poeta Dolores Castro y de Eduardo Langagne, quien tuvo a su cargo los comentarios de presentación de la nueva obra. Estuvieron presentes el Gobernador del estado de Guanajuato, Lic. Juan Carlos romero Hicks y el Rector de la Universidad de Guanajuato, Dr. Arturo Lara, además de otros escritores, maestros, alumnos y gente interesada en el evento.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/guanajuato-018.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-290" title="guanajuato-018" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/guanajuato-018-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/guanajuato-022-x.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-291" title="guanajuato-022-x" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/guanajuato-022-x-300x216.jpg" alt="" width="300" height="216" /></a></p>
<p><a href="../../../../../wp-content/uploads/2009/03/guanajuato-024.jpg"><br />
</a></p>
<p><a href="../../../../../wp-content/uploads/2009/03/guanajuato-022-x.jpg"><br />
</a></p>
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<h2>Sueños, de Roberto Arizmendi</h2>
<p style="text-align: right;">Eduardo Langagne</p>
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<p>Este breve y sugestivo libro publicado recientemente por la Universidad de Guanajuato, se suma al trabajo constante y a la incansable búsqueda poética de Roberto Arizmendi, quien ha venido construyendo su espacio expresivo con propuestas siempre orientadas hacia un mismo destino: el ámbito entrañable del ser humano.</p>
<p>Su búsqueda, naturalmente, lo ha llevado a encontrar seductoras atmósferas del poema, hallazgos íntimos que por medio de la palabra propone a la colectividad.</p>
<p>Si la poesía comprueba la existencia del hombre, como nos sugirió Cardoza y Aragón, es posible entonces reconocer su presencia indispensable en la actividad diaria.</p>
<p>Hace un poco más de un cuarto de siglo, Jaime Labastida realizó una antología de poemas con tres de los temas más frecuentes en la poesía mexicana: el sueño el amor y la muerte. Así, consideraba ya reflexivamente estos tres espacios temáticos de la expresión en nuestro idioma, temas que suelen por supuesto tener presencia también en las más nuevas ediciones.</p>
<p>Agrego que Roberto Arizmendi ha venido publicando sus maneras de concebir el acto poético siempre relacionado con los anhelos del ser humano. Su íntimo yo lírico se expande en este libro a través de los sueños que le permiten colectivizar esa intimidad. Es en el sueño, cuando el inconsciente trabaja las escenas que sólo ahí pueden exhibirse.</p>
<p>La de Arizmendi es una poesía que nos permite ver dentro del poema y alrededor de él. Como señala la cuarta de forros escrita por el poeta cubano Waldo Leyva, es una casa abierta a todos los puntos cardinales.</p>
<p>La cada vez más estudiada filósofa española María Zambrano nos enseñó la necesidad de realizar un examen de los sueños más por su forma que por su contenido. Así, nos sugiere ver el modo que tienen estos estados del sueño de presentarse. Zambrano observó principalmente dos maneras a) los sueños de la psique, que corresponden a la atemporalidad de la psique, y entre ellos principalmente los sueños de orexis o de deseo, y los sueños de obstáculo, y b) los sueños de la persona, también llamados sueños de despertar o sueños de finalidad, que son los que procuran a la persona la visión necesaria para su cumplimiento. Cuando surgen durante la vigilia, los ha denominado sueños reales, y es necesario descifrarlos como un enigma.</p>
<p>El sueño, los sueños que nos participa Roberto Arizmendi constituyen en su conjunto un solo poema, que puede leerse así. Pero también son sesenta y cinco breves poemas eslabonados, cada uno con su propia identidad poética. Sintetiza de manera sugerente y ordenada los que los sueños presentan a veces de forma desreglamentada y caótica. Veamos unas líneas del primer poema del libro:</p>
<p>En mi sueño<br />
tu voz era un canto inacabado<br />
[...]<br />
y las notas de tu boca<br />
-aun desconocidas-<br />
se convertían en luz [...]</p>
<p>En las tinieblas del tiempo el ser humano se dio a la ocupación de sobrevivir a sus propios temores. Después inició la interminable tarea de nombrar las cosas. Cada una iría recibiendo una voz que la denominara y la identificara. Pero después debió nombrar las cosas intangibles, la vida, el amor, la muerte, el sueño, los sueños. Y esos anhelos del hombre, esos empeños, caminaron inicialmente del lado de la supervivencia, pero avanzaron para buscar los mundos nuevos indispensables a sus necesidades vitales.</p>
<p>Nuestros sueños son un símbolo, el sueño del hombre por volar, el sueño por alcanzar las estrellas, la elaborada tarea de nombrar las cosas. El sueño también de vivir feliz en un mundo de justicia y equidad.</p>
<p>El sueño de encontrar la pareja modelada en esa región verdadera e inaprensible.</p>
<p>En la cuarta de forros puede leerse lo que constituye una síntesis argumental del libro Indica Waldo Leyva: &#8220;Nos va descubriendo una mujer que no tiene nombre, que está hecha de muchas mujeres, que vive en los sueños, pero que de pronto se corporiza y descubrimos sus olores, la angustia de los ojos [...]&#8220;.</p>
<p>Es así como el autor de Sueños aparece y desaparece, él mismo, de los poemas y hace aparecer o desaparecer a la mujer múltiple.</p>
<p>Los sueños en el libro de Arizmendi harán un recorrido lírico por diversas emociones pero también enfrentarán circunstancias no del todo favorables. Imaginan y son imagen, que no es lo mismo. Alejan temores pero en contraparte producen nostalgia y abandono. El sueño es imperfecto, reconoce Arizmendi.</p>
<p>La presencia de una mujer, la mujer, las mujeres, estará poblando el sueño. Pero no sólo su presencia, también su ausencia presentida. Para Flaubert: &#8220;una mujer dibujada es una sola mujer, una mujer descrita es todas las mujeres&#8221;. López Velarde, que ha sido llamado padre soltero de la poesía mexicana, sin dejar de cantar a la mujer piensa que el hijo que no ha tenido es su verdadera obra de arte. Dice Gelman que cuando vino la muerte a llevarse a un hombre, de oficio albañil, le dijo: &#8220;tiene que venir también tu corazón&#8221;, el hombre contestó: &#8220;no lo tengo, mi corazón ha hecho su casa en una mujer&#8221;.</p>
<p>Arizmendi encuentra en el sueño a la mujer y su circunstancia, valga el enunciado. La imagen que se diluye como fantasma entre la niebla, por ejemplo, o una presencia intemporal, porque en los sueños el tiempo se mide de otra manera.</p>
<p>En la lectura del libro algunas transformaciones ocurren ante el lector. Se han venido discutiendo desde hace unos años las maneras de comentar los textos literarios por el contexto, el texto o el subtexto, sin embargo, se hace énfasis en que el poema es lo que está escrito. Quien participa en una presentación, como ahora, debe tal vez indicar su propia ruta lectora, las maneras múltiples de acercarse a los poemas y enfrentarse a su percepción&#8230;</p>
<p>Mi voz era como un sueño, declara Arizmendi, al nombrar a esa mujer numerosa y desdoblada, destinataria del sueño, representada en las palabras del poema. La mujer que se convierte en sombra de la sombra.</p>
<p>Nadie sabe<br />
por qué<br />
el universo<br />
abriga tus aromas<br />
los sueño en el sueño<br />
y me deleito con ellos<br />
durante las horas de vigilia.</p>
<p>El sueño es lucha, acaso la fricción entre la conciencia y la inconciencia, la mujer verdadera, presencia irrreal en la vigilia, efectiva y real en el sueño. En las noches sin sueño no hay estrellas para invocar a esa mujer hecha de viento.</p>
<p>El libro puede leerse con la participación de todos los sentidos, hay tacto y sabores, imágenes visuales y aromas. Sonidos que vienen al lector como en un sueño.</p>
<p>Todos sabemos lo difícil que es contar un sueño, la vigilia es olvidadiza y confundida, lo que en el sueño se expresa no tiene a veces traducción a las palabras. Celebro por ello la manera en que Roberto Arizmendi nos cuenta y nos canta algunos sueños que pueden ser uno solo, sesenta y cinco fragmentos de un solo poema largo, sueños, en fin, que ahora podemos leer despiertos y compartir.</p>
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		<title>La Habana (2005)</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2009 20:40:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En el Centro Cultural La Habana, en el centro histórico de la capital de Cuba, en el marco de la cita semanal que reúne el gran poeta César López, premio Casa de las Américas, Premio Nacional de Literatura de Cuba y miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, correspondiente de la Real [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-011.jpg"></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025.jpg"></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-285" title="cuba-15-19ix05-025" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>En el Centro Cultural La Habana, en el centro histórico de la capital de Cuba, en el marco de la cita semanal que reúne el gran poeta César López, premio Casa de las Américas, Premio Nacional de Literatura de Cuba y miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua, se presentó el poeta mexicano Roberto Arizmendi.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-042.jpg"></a>Al presentarlo a los asistentes, César López hace mención de la poesía y las luchas de los pueblos de Cuba y México, con un erudito repaso de los momentos históricos de nuestros países. Waldo Leyva, otro de los grandes poetas vivos de la Cuba actual, comenta la obra poética de Arizmendi, resaltando la vivacidad en la palabra escrita, la fluidez en la construcción de los poemas y en la amistad, el amor, el tiempo, la lluvia, los temas recurrentes del poeta, que sabe describirlos con sutileza y transparencia.</p>
<p>El poeta mexicano, leyó algunos poemas de su libro Sueños, además de algunos inéditos para hacer de una tarde cálida una gran tertulia literaria.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-011.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-286" title="cuba-15-19ix05-011" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-011-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-042.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-284" title="cuba-15-19ix05-042" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-042-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a></p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025.jpg"></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-011.jpg"></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025.jpg"></a><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-011.jpg"></a></p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-042.jpg" mce_href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-042.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-284" title="cuba-15-19ix05-042" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-042-225x300.jpg" mce_src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-042-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>En el Centro Cultural La Habana, en el centro histórico de la capital de Cuba, en el marco de la cita semanal que reúne el gran poeta César López, premio Casa de las Américas, Premio Nacional de Literatura de Cuba y miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua, se presentó el poeta mexicano Roberto Arizmendi.</p>
<p>Al presentarlo a los asistentes, César López hace mención de la poesía y las luchas de los pueblos de Cuba y México, con un erudito repaso de los momentos históricos de nuestros países. Waldo Leyva, otro de los grandes poetas vivos de la Cuba actual, comenta la obra poética de Arizmendi, resaltando la vivacidad en la palabra escrita, la fluidez en la construcción de los poemas y en la amistad, el amor, el tiempo, la lluvia, los temas recurrentes del poeta, que sabe describirlos con sutileza y transparencia.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025.jpg" mce_href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-285" title="cuba-15-19ix05-025" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025-300x225.jpg" mce_src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025.jpg" mce_href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-025.jpg"><br />
</a></p>
<p>El poeta mexicano, leyó algunos poemas de su libro Sueños, además de algunos inéditos para hacer de una tarde cálida una gran tertulia literaria</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-011.jpg" mce_href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-011.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-286" title="cuba-15-19ix05-011" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-011-225x300.jpg" mce_src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-15-19ix05-011-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a><><><><></p>
<p>< --></p>
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		<title>Tepic, Nayarit (2005)</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2009 20:31:57 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El 24 de mayo de 2005, en el marco del Festival Cultural &#8220;Amado Nervo&#8221; organizado por Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit (CECAN) se hizo la presentación de la Carpeta &#8220;Espacio no tocado&#8221;, una conjunción de grabado y poesía de la pintora Corina Ramírez y el poeta Manuel Benítez. A este [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2010/10/corina-ramirez-grabado-1-espacio-no-tocado-2005.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-397" title="corina-ramirez-grabado-1-espacio-no-tocado-2005" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2010/10/corina-ramirez-grabado-1-espacio-no-tocado-2005-285x299.jpg" alt="" width="285" height="299" /></a>El 24 de mayo de 2005, en el marco del Festival Cultural &#8220;Amado Nervo&#8221; organizado por Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit (CECAN) se hizo la presentación de la Carpeta &#8220;Espacio no tocado&#8221;, una conjunción de grabado y poesía de la pintora Corina Ramírez y el poeta Manuel Benítez. A este evento fue invitado el poeta Roberto Arizmendi a hacer la presentación y comentarios de la carpeta.</p>
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<p style="text-align: left;"><strong><em>Espacio</em></strong> <strong><em>no tocado</em>, una obra para la historia del arte en Nayarit</strong></p>
<address style="text-align: right;"><strong><em>Roberto Arizmendi</em></strong></address>
<p>La carpeta titulada <strong><em>Espacio no tocado</em></strong>, ha hecho surgir mi reflexión sobre el ser, el tiempo, el universo, la existencia, a partir de una obra que combina atinadamente, bellos y minuciosos grabados de Corina Ramírez e impecables textos poéticos de Manuel Benítez.</p>
<p>Ambos géneros, por sí mismos confluyen en el espacio creativo de la vida y se dejan combinar para, entreverados y por su propio contenido, irradiar luz y compartirla con quienes aprecian el arte en su prístina esencia.</p>
<p>No nos toca la mano, solamente, sino el tiempo. Somos andantes sin destino preciso, porque la búsqueda se torna esencia de los días.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/tepic-24-25v05-010.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-281" title="tepic-24-25v05-010" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/tepic-24-25v05-010-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Descubrimos la verdad, a cada paso, cuando la luz aparece, no sólo en el sendero, sino en lo más íntimo del ser, que se comparte.</p>
<p>Nada es ajeno a los sentidos. El ser humano es reflejo preciso de cada uno de ellos, al roce tenue y terso de lo que se imagina o vive.</p>
<p>A partir del tacto o la vista o el aroma de lo bello que nos abruma, se lanza el mensaje, sin consignas, a la razón, para hacer de lo imaginativo, germen insondable de sueños y alegorías para adornar la vida.</p>
<p>No importa si el ritmo cotidiano del cauce de las horas, genera euforia incontenible o dolores acerbos. Ese es el destino del ser humano sobre el cosmos infinito: saberse frágil pero audaz, para crear de lo inasible o endeble, un torrente de luz y trazos para construir un mundo a la medida del sueño o el deseo; o bien, reconocerse capaz de acomodar todo el universo, en un espacio ilimitado, o en un punto de color elegido, sobre la textura del papel que se entrega como virgen ansiosa para escribir la historia sin artilugios absurdos.</p>
<p>En el proceso de existir, avanzamos por la vida descubriendo la armonía del universo, pero también inventando horizontes diversos que nos traduzcan las incongruencias y miserias humanas, invoquen a los vientos nobles y nos reafirmen el acierto de los pasos.</p>
<p>Los signos distintivos de la vida son luz y movimiento. Con ellos, el hombre y la mujer se encuentran y de ellos surgen los colores y la humedad que inventan en cada acto. También se desencuentran; y otros tonos o matices, invaden de fantasmas el papel, el lienzo, la nostalgia, los minutos.</p>
<p>Espacio y tiempo, son elementos determinantes del escenario mundano de donde surgen, para expresar el sentimiento, el pensamiento y el acto, que descubren y delinean al ser en su esencialidad sin nombre.</p>
<p>Por ello, entre el ajetreo cotidiano y nuestros afanes y desaciertos, en medio de las adversidades o la euforia, surge el deseo de modelar plásticamente o a través de la palabra, ese espacio infinito de los sueños que nos seduce o nos devora; esencia, al fin, de la existencia convertida en arte a través de trazos, imágenes, texturas y poemas.</p>
<p>Cada imagen y cada poema, son una referencia de la historia personal o colectiva, la expresión inequívoca de una escena de la vida; la objetivación de la imagen formada en la mañana, entre la radiante luz del sol del mediodía o en el rejuego nocturno de las horas, donde el ser deja que invada a plenitud el tiempo de su propia historia, sin más matices que los permitidos por la voluntad de decir a su manera el tiempo.</p>
<p>Ciertamente, &#8220;la línea es contención del espacio&#8221; -como lo escribe Manuel Benítez en sus textos-, &#8220;un estruendo de luz (que) surge del espacio no tocado&#8221; y que Corina Ramírez entiende, como la integración de los sentidos a través del tacto y la vista, en una expresión que tiende al infinito, con trazos firmes y precisos, delicados, tenues, invocando el llanto que se asoma o el gozo contenido.</p>
<p>Nada hay en el ser que no se exprese.</p>
<p>Nos duele el sabernos vencidos, a veces; inmersos en una soledad de asombro o en el letargo de una espera sin nombre ni calendario previsibles. Nos dolemos del dolor ajeno, soñamos también con otro mundo, pero nuestra condición humana nos impele a desechar lo adverso.</p>
<p>Desde el primer atisbo de luz, al alba, nuestro ser renace del sueño para adentrarse en una vigilia constructiva; un espacio de asombro permanente, por cada secreto descubierto y cada asomo de mágicos destellos que se anuncian. La felicidad no es alucinación de fantasiosos, sino acumulación de puntos de luz que construimos.</p>
<p>Esos momentos de gozo o lacerantes, son la materia prima para decir a nuestro modo el tiempo que vivimos. Dejarlo plasmado como testigos irrestrictos del viento que recorre la existencia y el polvo con el cual construimos nuestra historia.</p>
<p>Esta velada es un homenaje a dos creadores que han conjuntado su virtuosismo para deleite de todos, a través de los sentidos.</p>
<p>El trazo libre, seguro, preciso, inventivo de Corina Ramírez, ha generado imágenes invocadoras del gozo que se adivina y, al anunciarse, se perfila.</p>
<p>Imágenes asociadas a textos de Manuel Benítez que inducen e incitan a la constatación del ser a partir de esbozos intencionales, que devienen trazos firmes de tinta en el papel para engendrar soberbios rayos de luz en sus grabados:</p>
<p>Cito a Manuel Benítez:</p>
<address style="text-align: center;"><em>Mi afán tiene como fundamento la luz:</em></address>
<address style="text-align: center;"><em>Por ella es posible que vivan las formas</em></address>
<address style="text-align: center;"><em>en la sábana extendida</em></address>
<address style="text-align: center;"><em>_las letras van aquí por encima, a oscuras&#8230;</em></address>
<p>Termino la cita.</p>
<p>Y, de verdad, los textos de Manuel Benítez irradian luz y nos contagian de sus colores convocados, hasta sentir que nos agolpan para reconvertir el cauce de la historia, si acaso se hacinan de resabios lacerantes. No podemos dejar de sentir el gozo de los días, al sentir la luminosidad del texto, igual que del grabado; combinación que es augurio de sorpresas.</p>
<p>Y el &#8220;pájaro que pía por su alma&#8221; y se torna &#8220;pájaro blanco que desprende zinc de su alma pía&#8221;, se convierte en ave que ocupa todo el espacio de la dicha, con la imagen de quien desde la altura divisa y preserva la belleza que el mundo genera y comparte, salvando obstáculos y ramajes profanos, como nos lo ofrece espléndidamente Corina Ramírez.</p>
<p>Nada en el mundo detiene a quien decide construir la historia. El ojo avizor domina todo espacio y superficie terrenales, pero se torna pez irreductible para encontrarle al mundo su acomodo. Una manera de que el pez oscuro transite en las espumas y se convierta en &#8220;mirada blanca que se abisma&#8221;. Magistral conjunción de texto y trazo, en líneas precisas (de luz) en un fondo azul grisáceo que destaca la imagen y da cuenta de la magistral destreza de la artista.</p>
<p><strong><em>Espacio no tocado</em></strong>, es el producto del trabajo compartido, articulado, minucioso y atento. Una obra que muestra el profesionalismo y la agudeza y sensibilidad de sus creadores, Corina Ramírez y Manuel Benítez, ambos orgullosamente nayaritas.</p>
<p>Una carpeta para la historia del arte en Nayarit, un estado en búsqueda perpetua.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2010/10/manuel-benitez-poema-1-linea.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-398" title="manuel-benitez-poema-1-linea" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2010/10/manuel-benitez-poema-1-linea.jpg" alt="" width="500" height="571" /></a></p>
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		<title>La Habana (2004)</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2009 20:24:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Recital ofrecido en la Peña del Patio de la Casona, Teatro Estudio, Ciudad de La Habana, 18 de julio de 2004, La lectura de poemas realizado por Roberto Arizmendi estuvo acompañada musicalmente por el Grupo cubano TrovAndante, integrado por Augusto Blanca, Waldo Leyva, Pepe Ordás y Rochy Ameneiro, uno de las Peñas de más tradición [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-vii04-231.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-276" title="cuba-vii04-231" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-vii04-231-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" /></a></p>
<p>Recital ofrecido en la Peña del Patio de la Casona, Teatro Estudio, Ciudad de La Habana, 18 de julio de 2004, La lectura de poemas realizado por Roberto Arizmendi estuvo acompañada musicalmente por el Grupo cubano TrovAndante, integrado por Augusto Blanca, Waldo Leyva, Pepe Ordás y Rochy Ameneiro, uno de las Peñas de más tradición en La Habana a donde acuden los amantes de la poesía, la música y las diversas manifestaciones del arte, pues la Peña abarca una gran diversificación de géneros en su programación.</p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-vii04-209.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-274" title="cuba-vii04-209" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-vii04-209-300x227.jpg" alt="" width="300" height="227" /></a></p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-vii04-200.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-275" title="cuba-vii04-200" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/cuba-vii04-200-300x207.jpg" alt="" width="300" height="207" /></a></p>
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		<title>Caracas (2003)</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2009 16:52:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>administrador</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/invitacion1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-267" title="invitacion1" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/invitacion1.jpg" alt="" width="500" height="365" /></a></p>
<p><a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/dsc00046.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-269" title="dsc00046" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/dsc00046-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a> <a href="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/dsc00092.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-270" title="dsc00092" src="http://storage.robertoarizmendi.com/wp-content/uploads/2009/03/dsc00092-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
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