Cuenta regresiva
La poesía, un juego en serio
Marcos Rodríguez Leija
Ser sensibles al mundo que nos rodea, vivir, pero sobre todo escribir y leer mucho, es lo que puede darnos las armas para emprender la lucha de llegar a publicar poesía, considera Roberto Arizmendi.
Originario de Aguascalientes, como romero o andante que cruza valles y montañas, llegó a Nuevo Laredo para presentar su más reciente producción poética: Cuenta regresiva, editada por la Universidad de Sonora.
El libro es una antología que reúne lo mejor de su obra realizada entre 1962 y 1995. Son poemas en los que a través de un lenguaje coloquial y directo podemos adentrarnos un poco a su concepción de la infancia, el amor, los recuerdos, el sueño y la soledad.
Autor de 24 libros y coautor de más de 30 ediciones, Arizmendi ha dirigido el Taller de creación poética de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y ha obtenido diversos premios nacionales de gran prestigio.
El poeta hidrocálido es un peregrino en constante búsqueda que cree en la sensibilidad del ser humano y su nobleza que deviene capacidad para escuchar, entender, adentrarse en el otro y navegar en un inmenso océano de posibilidades.
Para Arizmendi, a través de la palabra se llenan páginas de libros para que cada quien lea, entienda e interprete.
Y a través de la poesía, considera que se da un mensaje propio a cada quien para que lo deseche o lo haga suyo, se lo apropie, y así trascienda el acto individual creativo y se convierta en un horizonte ilimitado de posibilidades.
“La mayor satisfacción de quien escribe es tener la posibilidad de compartir lo que se produce, con la gente que tiene deseo e inquietud de compartir cualquier forma de expresión como la poesía”, mencionó al ser entrevistado.
Pero no es fácil escribir y llegar al público, pues para ello hay limitación de recursos y otro tipo de obstáculos, como la poesía misma.
Explicó que resulta difícil poder divulgarla por haber mayor preferencia hacia otros géneros literarios como la novela y el cuento.
Para crear poesía, señaló, es necesario vivir mucho, no tener demasiados recovecos en el uso del lenguaje; es necesario sentir y percibir el mundo que nos rodea.
También es importante leer mucho, tener una disciplina para conocer el uso del lenguaje y las formas de expresión; hay que tener una actitud permanente de ser plenos en cada instante de la vida, no ser mediocres quedándose con ciertas potencialidades sin desarrollar.
“Escribir, escribir, escribir y el uso cotidiano del lenguaje, tanto en lo que se lee como en lo que se expresa a través de la escritura, le dará mayores elementos a quien desea hacer de la palabra un material fundamental para su oficio”, concluyó.
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Reportaje publicado con motivo de la presentación del libro Cuenta regresiva, en el diario El Mañana, de Nuevo Laredo, Tamaulipas., el miércoles 21 de mayo de 1997.