Armando Zamora (Hermosillo, Son., 17/04/96)

Cuenta regresiva

Menos mal que existen…

Armando Zamora

Pocos sabemos que hay quienes llegan de noche a casa después de enfrentarse no a los fantasmas de los errores de diciembre, sino a la ya más que adjetivada realidad, y se enfrascan en una lucha despiadada con sus propias crisis existenciales, con sus pequeñas, lentas, insufribles agonías particulares en las que nada tienen que ver la inocencia y la pasión sólo como inocencia y pasión, sino que se amalgaman a esta sustancia amarilla y muerte que es la esencia de la poesía.

Pocos sabemos que hay gente así, que después del trabajo diario trabajan las horas extras de la vida que ningún burócrata aficionado a las firmas y a las tres copias de rigor autoriza para que se paguen como debe de ser: con el reconocimiento que se merece replantear la cotidianidad en un poema o redibujar al vecino en un cuento o redescubrir los sueños de un grupo infinitesimal de personas en una novela.

Pocos sabemos que hay mujeres y hombres así, que se levantan cada mañana y antes de leer los diarios repasan con fervor franciscano las líneas de su vida; hoy, tenemos la fortuna de estar frente a cuatro seres que han amasado los sonidos intangibles de la literatura en versos, en páginas, en libros enteros que ahora mismo nos esperan en los puntos cardinales del corazón.

Menos mal que existen hombres como Roberto Arizmendi, largo viajero del camino de la poesía, quien ahora hace un recuento de su obra en Cuenta regresiva 1995-1962, donde reúne material escrito a los largo de 33 años, justo la edad de Cristo: ¿acaso la motivación de esta obra?

Arizmendi toma textos de 12 libros y algunos poemas sueltos escritos en el oficio picapedrero del poeta: duros, con aristas, moldeados a golpe de verso y verso, pues ¿qué otra dimensión puede inventar un libro de poemas como éste sino el mismo universo que nos da esencia y forma, el ser y estar, el aquí y el ahora?

Acaso quien se acerca a la lectura de la poesía debiera venir armado de la fantasía que la realidad nos ha ido arrebatando de a poco: nadie está seguro de que a la vuelta de la esquina no nos espera la nostalgia para cruzarnos el pecho con una estocada de tristeza: de ahí la importancia de Cuenta regresiva, la carta de navegación de nuestras almas indefensas en medio de las tormentas del desamor.

Ahora yo tengo el privilegio de presentar a estos cuatro seres de la poesía como compañeros y amigos, como poetas, como hombres que han hecho de cada línea escrita un rasgo más en la historia literaria de este país que se consume con sólo viajar a Riverside.

Me permito presentarles esta tarde que gustosamente firmamos el acta de bautizo de este bello libro que nos rodea, Cuenta regresiva, a los maestros:

Alonso Vidal. Incansable promotor cultural, poeta y periodista que recientemente ha incursionado con esperanzador éxito en la novela.

Alonso coordina trabajos de promotoría cultural en ISSSTECultura, es asesor literario de la Librería UniSon y coordinador del suplemento “Páginas del desierto” de la Revista Universidad.

Ha publicado el poemario Del amor y otros incendios, la antología Poesía sonorense contemporánea 1930-1985 y la novela La madriguera de los Cobra.

Alonso ha obtenido tantos premios literarios que podríamos llevarnos toda la tarde enumerándolos, por eso, mejor así lo dejamos.

Miguel Manríquez Durán. Fundador del Taller Literario Seisymedio en la entonces Escuela de Altos Estudios. Realizó estudios de Letras Hispánicas en la UniSon y es Maestro en Ciencias Sociales por el Colegio de Sonora.

Miguel empezó hace ya casi veinte años escribiendo poesía, continuó escribiendo poesía y actualmente escribe poesía. Como lo pueden constatar, Miguel es un poeta con toda la barba, sus poemarios Rosita contra los dinosaurios y Tetabiate en el exilio dan fe de ello.

Como isla en espera de su náufrago, su libro El aroma de la tribu espera editor.

Miguel Manríquez fue el ganador del Concurso del Poeta Sonorense en 1985.

Héctor Carreto. A quien conocí hace 16 años, pero que me presentaron justo esta tarde, es autor de los libros ¿Volver a Itaca?, Naturaleza muerta, La espada de San Jorge, Habitante de los parques públicos y de Incubus.

Además, Héctor es el antólogo de Cuenta regresiva y de varios títulos de poetas extranjeros y de poetas jóvenes mexicanos.

Ha recibido varios premios, entre ellos el “Carlos Pellicer para obra publicada” y el “X Premio Luis Cernuda” en Sevilla, España.

Roberto Arizmendi, a quien veremos dibujado en las cuartillas de Alonso, Miguel y Héctor, formó parte del Taller de Poesía de Guillermo Samperio, y coordinó el Taller Literario de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Ha publicado 12 títulos de poesía y tres epistolarios. Un poemario más, Inventar la lluvia, espera ser publicado.

Ha obtenido varios premios de literatura, entre ellos los Juegos Florales Carlos Pellicer, de Xalapa.

Fue antologado en 53 poemas del 68 mexicano, en 1972, y en Puerto norte y sur, en 1995.

 

 

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Texto leído en la presentación del libro Cuenta regresiva, en el Vestíbulo del DICTUS de la Universidad de Sonora, Hermosillo, Son, el 17 de abril de 1996.

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2 respuestas a “Armando Zamora (Hermosillo, Son., 17/04/96)”

  1. iris valenzuela dice:

    ola soy de sonora y tengo 17 años y me interesa saber mas de usted♥

  2. nicolas dice:

    me gustaria que me mandaran el poema de esta no es una elegia de armando zamora por favor .